Cuando desfiló hacia el túnel de vestuarios tras la derrota de su país ante México, el coreano Son Heung-min lo hizo entre sollozos, la cabeza gacha, los pies arrastrándose por el césped. Fue una forma de desfilar muy diferente a la que le espera, organizada, recta, marcial. Porque si no lo remedia con un resultado inesperado en la última jornada del Grupo F, la estrella de Corea del Sur y del Tottenham Hotspurs tendrá que abandonar el fútbol para cumplir con el servicio militar de su país

Son tiene 25 años y el compromiso de entrenarse con las fuerzas armadas coreanas durante 21 meses de su vida antes de cumplir los 28 años de edad. El tiempo para hacerlo se le acaba y no le puede llegar en peor momento. Además de ser el líder de su selección, es una de las piezas fundamentales, junto a Harry Kane y Dele Alli, de los Spurs de Mauricio Pochettino, uno de los equipos de moda en el fútbol europeo. Autor de 18 goles y 11 asistencias en el último curso, está en el apogeo de una carrera que se puede ver interrumpida. 

El gobierno de Seúl había ofrecido una bula a los miembros de su selección nacional que todavía tenían pendiente el servicio militar: si alcanzaban los octavos de final de la Copa del Mundo quedarían exentos de realizarlo, ya que no podrían regresar de Rusia a tiempo de iniciar el adiestramiento con el resto de reclutados. Y por eso la derrota ante los aztecas puede traer algo más que la eliminación del torneo del número 7 del Tottenham y de los Tigres de Oriente: puede suponer su adiós durante dos años al fútbol de élite. 

Esta situación explica las últimas imágenes de Son Heung-min en el partido cuando, pese a haber anotado un gran gol en tiempo de descuento que daba mínimas esperanzas de empate a su equipo, se le veía quieto cerca del círculo central, con el espinazo doblado y agarrándose las perneras del pantalón en un gesto que, ahora lo sabemos, no era de cansancio, sino de desesperación por lo que se le venía encima. 

Para que uno de los mayores talentos del fútbol asiático pueda continuar su carrera, tiene dos posibilidades, ambas igualmente exigentes. La más inmediata pasa por obrar la carambola que permita a su equipo llegar a octavos de final en Rusia 2018. Eso implica que los coreanos derroten en la tercera jornada a una Alemania que resurgió in extremis frente a Suecia y que a su vez los suecos caigan ante México. La otra escapatoria de Son también supone ganar partidos: Corea del Sur debería obtener la medalla de oro de fútbol en los Juegos Asiáticos que comienzan el 18 de agosto. 

Para Son, los goles son estos días la diferencia entre vestir equipación deportiva o uniforme militar. 

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