“Después de mucho sufrimiento, tenemos que tener capacidad de autocrítica. Este no es el camino, no tenemos que conceder tanto. Todo lo bueno y lo malo lo hemos hecho nosotros”. Fernando Hierro se plantó ante la prensa después del agónico 2-2 contra Marruecos, que por increíble que parezca le permitió a España meterse como primera de grupo en la fase previa del Mundial de Rusia 2018. Con su meneo de la cabeza hacia los lados como si estuviese negando aunque esté afirmando, el improvisado seleccionador reconoció lo que era inevitable reconocer: España se había salvado de un batacazo tremendo ante una Marruecos ya eliminada. Estuvo muy cerca el desastre, tanto que ahora las probabilidades de que la selección campeona del 2010 rebote parecen escasas.

El VAR fue tan decisivo como el talento de Andrés Iniesta para la anémica España, falta de ritmo en su circulación de balón y terriblemente frágil en defensa: mal colocada, sin tensión, con dos centrales muy por debajo de sus posibilidades y, especialmente, un De Gea que transmite una inseguridad inexplicable. “Si queremos llegar donde soñamos tenemos que ajustar esos detalles, cada ocasión que nos generan es peligro. Tenemos que conocer nuestro margen de mejora. Tenemos que ajustar las transiciones rápida”, abundó Hierro, señalado también por su tardanza en los cambios. Dos de ellos le salieron bien: Rodrigo forzó el córner que terminó en el gol de Iago Aspas para el 2-2, un gol con incertidumbre porque el VAR tuvo que trazar líneas desde el pie izquierdo del último defensor marroquí hasta el hombro del delantero del Celta de Vigo. Sólo así se pudo ver, tras tres minutos de análisis, que Aspas no estaba en fuera de juego. Aquello del margen de la duda quedó para mejores ocasiones.

Los jugadores y el seleccionador de Marruecos no se lo tomaron muy bien. Estaban eliminados antes de empezar el partido, pero se pusieron dos veces por delante y merecieron al menos el empate. “Sólo haré una pregunta: en el segundo gol de España el balón salió por un lado y se jugó por la otra banda. Si no está autorizado es un error de arbitraje garrafal. Luego no hay fuera de juego pero, ¿se puede jugar el córner del otro lado del que salió? Yo fui a preguntárselo a los árbitros, pero la puerta estaba cerrada y no me contestaron”, espetó Herve Renard, el guapetón seleccionador de Marruecos. Jugadores como  Amrabat dejaron claro su disgusto con el VAR al final del partido.

Marruecos se despistó en el córner decisivo en el minuto 90 porque esperaba el saque desde el otro lado del campo, como Gerard Piqué se despistó en un saque de banda que permitió a Boutaib plantarse solo ante De Gea y no batirle de milagro para su doblete particular. Son ese tipo de detalles que se esperan de una selección más débil como la de Marruecos, pero que apuntan a condenar a España si se hubiera cruzado en octavos con delanteros como Luis Suárez y Cavani. Por fortuna, será Rusia su rival. El camino de España hasta la primera eliminatoria está cumplido, pero es el camino erróneo.

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