No ha convencido en absoluto en esta fase de grupos pero Portugal ya está en octavos de final. Eso sí, tendrá que rendir mucho mejor ante Uruguay si quieren seguir progresando, porque sólo la falta de puntería de Irán ha evitado que el vigente campeón de Europa se volviera para casa. Con 1-1 a uno en el marcador, el asiático Mehdi Taremi envió el esférico al lateral de la red cuando se encontraba ante Rui Patricio, en un dramático final tanto para unos como para otros

Poco se notaron en el combinado luso los cambios de Fernando Santos en el once, porque volvieron a ser un colectivo plano y ramplón. Eso sí, los nervios iniciales del portero iraní Beiranvand ayudaron a que Portugal contara con dos ocasiones antes del minuto 10. Desde ahí, la nada. En cambio, los atrevidos persas combinaban con cierto peligro, aunque sin remate a gol. Justo antes del descanso, apareció el típico chispazo que suele salvar a los portugueses. 

No fue Cristiano Ronaldo sino uno de los reemplazos en la pizarra de Santos, Ricardo Quaresma, el que fabricó una obra de arte que ponía por delante a su país. Su clásico gol, vaya, uno de los muchos golpeos de este estilo que se pueden encontrar en YouTube si se escribe el apellido de otro de los grandes talentos de la cantera del Sporting lisboeta (aunque este, desaprovechado). Quaresma desprecia su zurda para cualquier cosa así que ahí le tienen, dibujando un precioso tanto con el exterior de su pie derecho

Cristiano, celoso de Harry Kane, volvió del vestuario dispuesto a sentenciar con un penalti cometido sobre él mismo y que el VAR decretó. El portugués se colocó el flequillo para la celebración pero Beiranvand chafó su fiesta particular, que pudo acabar en desastre tras un amago de agresión a un defensa rival que sólo le valió la amarilla. Entonces, de repente, emergió Irán. 

Los de Carlos Queiroz se disfrazaron de sus antepasados conquistadores y cabalgaron sin cesar hacia la meta de Rui Patricio. Azmoun y Ghoddos rozaron el empate poco antes de que Cedric Soares les echara un cable con su brazo dentro del área. Ansarifard aleccionó al crack del Madrid, aunque fuera por un día, con un soberbio disparo a la escuadra de Rui Patricio, en un anticipo del cuasi milagro que vendría después. Tras un balón colgado al área, Taremi se encontró solo ante el meta luso pero definió al lateral de la red, para lamento de un país que tuvo su pase a centímetros y para respiro de una Portugal mediocre una vez más. 

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