Maradona no es una persona cualquiera, decía Andrés Calamaro en su célebre canción homenaje. El mesianismo en Argentina eleva a los mismos altares al Pelusa, a Messi y al representante del dios católico sobre la Tierra. En un perfecto resumen de lo que es capaz de fagocitar su figura, un tuitero resumió a la perfección el primero de los eventos de Maradona en el palco de San Petersburgo: Messi marcaba el 1-0 de la agónica victoria de la albiceleste sobre Nigeria, y lo que debería ser un momento icónico para el actual 10 y su país quedó inmediatamente solapado por la aparición televisiva de Maradona, trascendiendo este plano terrestre, celebrando el gol como si le hubieran insuflado vida, agarrado por dos guardaespaldas que evitaban que se cayese hacia adelante, mientras cientos de móviles le grababan.

El espectáculo que dio Maradona desde el palco puso la nota discordante en la jornada épica de Argentina. El Pelusa ya había sido cazado en un gesto un tanto comprometido en el partido estreno de la selección sudamericana en Rusia 2018, cuando la televisión le mostró sacudiéndose con vehemencia la nariz, lo que sumado a sus antecedentes hizo levantar no pocas sospechas. Pero en el Argentina-Nigeria, Maradona estaba desatado. Antes de arrancar el partido, fue grabado bailando con una aficionada de Nigeria que apareció por su exclusivo palco, donde el exfutbolista y exseleccionador estaba acompañado por un séquito al que muchos señalan como poco colaborador con la imagen del Diego. 

Luego, en pleno bajón antes del segundo tiempo, sentado, medio dormido y con la boca pastosa, era la imagen de un hombre cansado como si fuera él el que estuviera sometido al esfuerzo del partido de Argentina. Aparecieron en redes sociales vídeos de aficionados de asientos cercanos a su palco de lujo en el que se era incapaz de responder a un simple elogio de un fan de su país. Luego, con el partido al borde de un ataque de nervios, se le vio otra vez celebrando el definitivo 2-1 de Argentina. De nuevo sujetado por varias personas pero esta vez con los dos dedos medios al aire mandando a alguien a paseo y en sus labios el grito de “Puto”, el mismo que le generó multas a los aficionados de México.

Acabado el choque, el vídeo definitivo del episodio Maradona: llevado entre dos personas al interior del palco, mientras los camareros miran impávidos cómo atienden al que fuera mejor futbolista del mundo en lo que después se dijo que fue una bajada de tensión. Maradona fue llevado a un hospital de San Petersburgo para asegurarse de que la cosa no iba a más y luego pudo volver a su hotel. Diego se fue con la victoria de su equipo, con un susto importante y además con un abrazo que señala la prensa argentina: con su otrora inseparable Guillermo Coppola y con el que llevaba años peleado

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