En el Mundial del VAR, el de los goles decisivos en el tiempo añadido, el que ha vivido la eliminación histórica del vigente campeón a manos de una selección ya eliminada, no podía faltar el grupo en el que una plaza de octavos de final se decidiera por el criterio menos futbolístico posible (sin contar el azar): el fair play. De esa forma tan cruel se va a casa Senegal, por haber acumulado dos tarjetas amarillas más que Japón en los tres encuentros de esta primera fase.

Por eso y, obviamente, también por perder el duelo decisivo contra Colombia. Se unen así los africanos a la lista de equipos que dejan Rusia habiendo merecido más por el juego que habían mostrado, pero los Mundiales, como siempre el fútbol, no van de merecer. Volvieron a dominar y ser mejores que su rival, pero haciendo el último homenaje a sus vecinos de continente, dejaron escapar el encuentro a balón parado.

Yerri Mina volvió a ser el héroe de los cafeteros, como ya lo fue contra Polonia abriendo el marcador. El discutido central del Barcelona desatascó un encuentro muy complicado para Colombia, que a las primeras de cambio había perdido a James Rodríguez por lesión. No arranca el 10 de Colombia, consagrado en el Mundial de Brasil pero lastrado por las continuas lesiones. No llegaban, no creaban y sufrían mucho ante el poderío de los atacantes senegaleses.

Necesitaban que hubiera algún gol, puesto que comenzaron la jornada eliminados como terceros de grupo. Y el destino quiso que Polonia, eliminada como lo estaba Corea, agitara la tarde. El combinado europeo se adelantó a los japoneses, a los que a punto estuvo de pasarle factura su soberbia. Con la necesidad de sumar al menos un punto, su técnico optó por una revolución en el once, dando descanso a gran parte de los titulares.

Por suerte para ellos, su derrota tranquilizó a Colombia, que poco a poco fue ganándole terreno a su rival a base de empuje hasta forzar el saque de esquina que lo cambió todo. No hubo más movimientos. Senegal y Japón terminaron ambos con 4 puntos, ambos con 4 goles a favor y ambos con 4 goles en contra. Empataron su duelo directo (2-2) y la diferencia la marcaron las tarjetas. Cuatro recibieron los asiáticos por las seis ya malditas e históricas amarillas de los africanos.

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