El Inglaterra-Bélgica de este jueves estaba llamado a ser el gran partido del Grupo G. Qué demonios, mejor uno de los más atractivos partidos de la fase de grupos del Mundial de Rusia 2018. La selección centroeuropea tiene talento en todas sus líneas y lo ha demostrado con sus claros triunfos ante las débiles Panamá y Túnez; el conjunto británico ha exhibido la pegada de Harry Kane y algún otro trazo de un fútbol vertical que invitan a la esperanza al catastrofista aficionado inglés. Pero Bélgica e Inglaterra se enfrentan para cerrar el grupo, y eso implica que, queriendo o no, se mire de reojo a las consecuencias de los resultados. Y por eso parece que nadie quiere ganar el Inglaterra-Bélgica.

Ambas selecciones están empatados a puntos, a goles a favor y en contra, y los ingleses son primeros porque han visto una tarjeta menos que los belgas. Serán primera y segunda hagan lo que hagan los otros dos equipos del grupo. Sucede que es más tentador ser segundo que primero, porque el camino hacia las rondas finales del Mundial de Rusia 2018 es mucho más sencillo, en teoría. El primero del grupo G se enfrentaría, casi con toda seguridad, a Colombia en los octavos de final. Y si supera al equipo cafetero, esperaría rival del vencedor del Brasil-México. 

Para el que sea segundo en el grupo G, el escenario es mucho más asequible. Podría encontrarse a Japón en los octavos de final, y de superar ese primer cruce, se mediría al ganador del Suecia-Suiza, posiblemente el duelo más flojo de la primera eliminatoria del Mundial de Rusia 2018. Por eso no es de extrañar que el seleccionador de Bélgica, Roberto Martínez, reconozca abiertamente que ganar no es una cosa que le guste el sueño: “Nos hemos clasificado y ésa era la prioridad. Ahora, lo que tenemos que hacer es mirar a los jugadores. Queremos rendir bien pero la prioridad no es ganar. Ésa es la realidad”. 

Así las cosas, Romelu Lukaku no jugará para cuidarse un problema de tobillo, De Bruyne descansará, y quizás alguno más de sus pesos pesados (Mertens, Hazard, seguramente alguno de sus defensas más importantes) verán el choque desde el banquillo. Algo que, al menos públicamente, no altera los planteamientos de Gareth Southgate, seleccionador inglés: “Queremos ganar. Eso significaría que acabamos el grupo en lo más alto y que avanzamos en el torneo. Estamos intentando desarrollar una mentalidad ganadora y no puedo imaginarme un escenario en el que le diga a los jugadores algo distinto. No seria honesto ni coherente con lo que llevamos intentando en los últimos dos años“.

Harry Kane tiene pinta de jugar para seguir luchando por la Bota de Oro del Mundial, e Inglaterra parece tener algo más de intención de disimular que quiere ir a por el primer puesto del grupo. Rusia 2018 puede ver su segundo partido en el que las dos selecciones participantes muestran escasa ambición, después del bochornoso Francia-Dinamarca. La estrategia a corto plazo se impone.

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