Se habían clasificado jugando con fuego y a estas alturas una ramplonería como la de Portugal se paga muy cara. Uruguay ha entregado el billete de vuelta para casa a la vigente campeona de Europa, que no ha competido como debiera en ningún momento y cae eliminada con todo merecimiento. Edinson Cavani, con dos excelentes tantos, ha sido el ejecutor de un combinado luso en el que Cristiano Ronaldo no compareció, ahogado por la garra charrúa a lo largo de los 90 minutos. 

Y eso que el arranque había sido prometedor para Portugal, con un tempranero balón colgado de Joao Mario que lamentablemente encontró la cabeza del rematador equivocado (Bernardo Silva). Los de Fernando Santos parecían manejar la situación en los compases iniciales pero recibieron un duro golpe en la primera aproximación sudamericana. Cavani dibujó un excelente cambio de banda y Luis Suárez le devolvió el esférico con un sensacional centro para que el ariete del PSG superase a Rui Patricio con un peculiar remate

El plan charrúa empezaba a la perfección. Portugal se adueñaba definitivamente de la bola pero los de Oscar Tabárez cerraban líneas con maestría, forzando a los lusos a estériles disparos lejanos o a asistencias imposibles. De hecho, Fernando Muslera sólo tenía que intervenir para atrapa esos pases a la desesperada de su rival. Con Cristiano Ronaldo desaparecido y con Gonçalo Guedes fracasando un día más como su acompañante, el trabajo para Godín, Giménez y compañía era coser y cantar

Pero, por supuesto, esta gente también son humanos y al poco de comenzar la segunda parte, cometieron un inusual error que derivaba en el empate de Pepe. Raphael Guerreiro colgaba la pelota y el central del Besiktas aparecía totalmente solo para batir a Muslera. Sin embargo, el defensa de 34 años pasaría de héroe a villano en apenas 7 minutos, con un despeje horrible que volvería a dar ventaja a Uruguay. Ese regalo de Pepe lo cazaba Rodrigo Bentancur, que asistía a Cavani para que este exhibiese un golpeo y una definición a la altura de los elegidos

El destino quiso cebarse con el bigoleador charrúa poco después, ya que tenía que marcharse con una lesión muscular. A partir de ahí, Portugal echó el resto, ya sin nada que perder y con Ricardo Quaresma o André Silva sobre el césped. Pero los uruguayos no patinarían una segunda vez; son un colectivo encomiable, que trabaja sin cesar durante todo el encuentro y en el que ni un solo jugador desentona en este sentido. Su sacrificio y entrega serán puestos a prueba contra Francia en unos durísimos cuartos de final, ronda que CR y sus compatriotas verán (o no) desde casa con justicia. 

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