Una parte del aficionado español al fútbol estaba deseando que Portugal y Argentina no se cruzasen en cuartos de final del Mundial de Rusia 2018 para evitar el bombardeo mediático de un duelo Cristiano RonaldoLeo Messi en el mayor torneo del fútbol. La pereza del futbolero ajeno a Real Madrid y Barcelona se vio premiada con una decisión totalitaria: ninguno de los dos avanzó de ronda en la Copa del Mundo, y el sábado 30 de junio puede quedar marcado en la historia del fútbol como el día en que los dos grandes dominadores de la escena mundial en la última década disputaron su último partido en un Mundial. Por edad cuadra y por el estrés y carga emocional (sobre todo en el caso de Messi), también.

La Pulga acaba de cumplir 31 años y lleva siendo determinante desde los 19. Ha jugado centenares de partidos con su club y con su selección, persiguiendo títulos y la sombra de un mito en su país. La dimensión de su figura como uno (sino el mejor) futbolista de todos los tiempos queda seriamente marcada por su rol en los cuatro Mundiales que ha disputado. A pesar de marcar en tres de ellos (junto a Batistuta y Maradona, el único argentino en hacerlo), su talón de Aquiles es que no lo ha hecho ni en ninguna eliminatoria de Brasil 2014 ni en la de Rusia 2018. Todo nos parece poco con Messi cuando no deja sentados a tres rivales y curva un disparo preciso a la escuadra. 

Messi, desaparecido otra vez”, se ceban con él los titulares de prensa. ¿Desapareció o lo desaparecieron? Vigilado por Francia como por el resto de rivales, siempre con un centrocampista o dos vigilando las líneas de pase para evitar siquiera que recibiese la pelota, Messi intervino mucho menos de lo que suele y más lejos de la portería contraria. Se le achacó falta de movilidad y de chispa. Pero de nuevo casi todo salió de sus botas (sólo ante Francia participó de manera decisiva en dos goles y estuvo cerca de otro) y casi ninguno de sus compañeros más capaces aprovechó la extrema vigilancia al que fue sometido. Messi salió del partido contra Francia sin hablar, como otras veces había hecho anunciando su adiós a la selección. Argentina espera ahora la decisión del 10, cuya obra magna con su selección incluye tres finales seguidas entre Brasil 2014 y dos Copas Américas, inconclusa sin títulos.

El mismo día que muchos querían echar por tierra la leyenda de Messi por su pobre rendimiento en las Copas del Mundo, caía Cristiano Ronaldo a manos de la guerrera Uruguay. Un año mayor que su némesis, el delantero portugués tiene la conciencia tranquila de haber encumbrado a su país contra pronóstico en la última Eurocopa. Seguirá haciendo goles hasta que él quiera por más que en Rusia 2018 se haya encontrado con un Gonçalo Guedes demasiado verde para surtirle de balones. Cristiano Ronaldo se va del Mundial con un hat trick ante España para el recuerdo y una actuación ante Uruguay más consecuente con lo que venía mostrando en sus peores días en el Real Madrid.

Dos centrales de primer nivel como Godín y Giménez cerraron las opciones de un Cristiano Ronaldo cada día más rematador de primeros toques. Y como sucedió después de su último partido del año con el Real Madrid, el 7 de Portugal volvió a arrojar dudas sobre su futuro en su otro equipo. “No es momento de hablar de mi futuro, pero está selección está en buenas manos. Nos vamos con la cabeza alta, como capitán de la selección estoy muy orgulloso del equipo, del equipo técnico y de la organización”, habló Cristiano tras el partido. Con casi 37 años parece improbable que Ronaldo llegue al Mundial de Catar, y es posible que las piernas y la cabeza de Leo Messi ya le impidan afrontar con las suficientes ganas el enorme reto que puede marcar su vida deportiva. Rusia 2018 hizo historia con, quizás, el último día sobre el césped de los dos mitos en una Copa del Mundo.

No Hay Más Artículos