Se resiste el Mundial de Rusia 2018 a completar un día de competición sin sorpresas. Y es que a estas alturas, cuando todavía no se han completado los octavos de final, ya es definitivo que al menos uno de los finalistas será una completa sorpresa. Uno de los lados del cuadro final de eliminatorias ya había quedado descompensado en cuanto a peso histórico se refiere, algo que se culminó con la eliminación de España a manos de Rusia.

Los anfitriones, Croacia, Suiza, Suecia, Inglaterra o Colombia serán uno de los contendientes en el encuentro definitivo. Sólo el combinado británico cuenta con cierto pedigrí, aunque sus días de gloria quedan ya demasiado lejos. Ahora mismo parece que de entre ellos y la Croacia de Modric, a la que Dinamarca a punto ha estado de pincharle el globo, se jugará una de las plazas en la final del 15 de julio.

De esta media docena de equipos, de hecho, sólo dos de ellos saben lo que es jugar un encuentro por el cetro mundial… y de eso hace ya más de medio siglo. Son la propia Inglaterra, que se proclamó campeona en su propia casa en 1955, y Suecia, también de anfitriona, que no tuvo la misma suerte y cayó contra la Brasil de Pelé en 1958. Los otros cuatro nunca han estado ni siquiera cerca de tocar el trofeo más preciado de la FIFA.

El camino hacia una final inédita, como ya sucediera en Sudáfrica 2010 entre España y Holanda, sigue su curso. Ahora mismo, sólo una combinación supondría repetir la historia, y es precisamente ese duelo entre la canarinha y el combinado escandinavo. Diríamos que es improbable que esa final se dé en Rusia 2018, pero cada vez es más difícil descartar estas hipótesis. Pase lo que pase en la dura batalla entre las Uruguay, Francia, Brasil o Bélgica, entre otros, está claro que serán ellos los que tengan que llevar la etiqueta de favoritos. Algo que, visto lo visto hasta el momento en el este torneo, no garantiza absolutamente nada.

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