No se ha caracterizado Alemania por tomar decisiones apresuradas y en caliente (al menos no en este siglo). El pueblo teutón destaca siempre por su sobriedad, eficiencia y naturalidad a la hora de afrontar problemas o crisis, algo que también han trasladado a su selección de fútbol. Por ello, y a pesar del histórico batacazo de la mannschaft en el Mundial de Rusia 2018, la federación germana ha decidido seguir confiando en el líder del proyecto: Joachim Löw ha sido confirmado como entrenador hasta 2022.

No ha habido ni dudas en este sentido tras el acuerdo firmado ya antes del torneo. Mientras otros países hubieran aprovechado el fracaso para destrozar todo lo construido con anterioridad, Alemania ha decidido darle a Löw una nueva oportunidad. No se puede decir que el técnico no se lo haya ganado, con un currículum indiscutible al frente del combinado nacional que se remonta ya a 2008 y que tuvo su punto culminante con el campeonato del mundo de Brasil en 2014.

Necesita afrontar una profunda renovación Alemania y pocos lo saben mejor que su seleccionador. El verano pasado, cuando ganó la Copa Confederaciones con una ‘selección B’ ya advertía la necesidad de evolucionar para seguir en lo más alto. Los galones de muchos de sus jugadores seguramente le impidieron reestructurar tanto como le hubiera gustado, en parte por sus valores y su pensamiento de que debía concederle un cierre a esta generación a la altura de lo conseguido.

Ya sin favores que devolver, los Özil, Khedira o Hummels podrán ir dejando su sitio a jóvenes como Kimmich, Brandt, Goreztka y Timon Werner que han tenido en Rusia el inicio de su prometedor futuro internacional. También quizá tenga sitio ahí Leroy Sané, uno de los grandes favorecidos del pobre papel alemán en el Mundial. En una selección lenta con el balón y sin recursos en el uno contra uno, el desborde del extremo del Manchester City ha subido su cotización hasta límites inesperados.

Sin prisa, pero tampoco sin pausa, Alemania ya trabaja para volver a dominar el planeta fútbol con la vista puesta en dos citas como la Euro 2018 y el Mundial de Qatar en 2022. Salvo grave contratiempo en el camino, su líder dentro y fuera del campo será un Joachim Löw cuya misión principal será devolver la confianza que su país ha depositado en él.

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