El cruce de octavos de final entre Suecia y Suiza era, a priori, el más soso de la primera eliminatoria de Rusia 2018 (no el más desequilibrado, que era en teoría el España-Rusia y ya sabemos cómo terminó). Y el partido hizo honor a ese pronóstico, porque una selección no podía y la otra hizo lo justo para superarla con todas las de la ley. Suecia venció 1-0 con un gol de rebote y se metió en cuartos de final de la Copa del Mundo por primera vez en 24 años. La selección de Janne Andersson persigue así el fantasma de la Suecia de Estados Unidos 1994, que fue tercera cogiendo el testigo de otra mítica selección del país finalista ante la Brasil de un Pelé adolescente.

Sólo que la Suecia actual tiene un 5% del carisma de aquel equipo, con nombres que han quedado en la memoria colectiva del aficionado al fútbol de medio mundo. En 1994, Suecia sorprendió con los Patrik Anderson, Thomas Ravelli, Hakan Mild, Thomas Brolin. Kenet Anderson, Henrik Larsson, Jesper Blomqvist… Aquel equipo tenía gotas de genio en Brolin, Mild y Larsson, locura en Ravelli y pegada contundente en Anderson. La Suecia de Rusia 2018 tiene a un 10 resultón en Forsberg y un central grandote y firme en Granqvist. Suecia tenía un plan y lo ejecutó a la perfección: buscó en largo siempre que pudo a sus dos gigantescos puntas, Marcus Berg y Toivonen, aprovechó los rebotes y balones bajados por ellos y atacó rápidamente porbandas. 

Luego, apretó cada salida de balón de Suiza desde sus centrales (echó mucho de menos en ese sentido al sancionado Schär) y sobre todo a Xhaka. Encostó el juego de los helvéticos por el costado de Ricardo Rodríguez para tapar la vía Shaqiri por la derecha. El lateral zurdo hispano chileno suizo fue incapaz de poner la pelota en el área con claridad en todo el encuentro. Suiza apenas produjo desde las botas de Shaqiri pero el portero sueco Olsen se fue casi sin parar. Sommer, por su parte, ya tuvo que evitar el 1-0 antes del descanso y sólo un desvío fortuito de su defensa facilitó el gol de Forsberg mediado el segundo acto, cuando ya las llegadas de Suecia habían avisado del inevitable desenlace.

Tras el gol, Suiza no tuvo apenas respuesta. Y se salvó del 2-0 en el tiempo añadido, cuando Lang derribó a Martin Olsson, fue expulsado y el árbitro dio penalti. El VAR ayudó para corregir la decisión, porque el empujón fue justo fuera del área. No hubo más goles: Suecia no los necesitó y Suiza fue tremendamente incapaz de hacer uno. Los escandinavos ya han cumplido con creces su misión mientras Ibrahimovic y John Guidetti, sus dos delanteros más mediáticos, lo ven desde la tele y desde el banquillo, respectivamente. Esta vez, el carisma no es el arma de Suecia en una Copa del Mundo.

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