El Mundial de Rusia 2018 entra en su fase definitiva y en ella se echan en falta a varias de las grandes favoritas que se han ido quedando por el camino. Alemania, Brasil, España o Portugal son sólo algunos de los equipos que no han podido responder a las expectativas, en un campeonato en el que las sorpresas han estado presentes en prácticamente todas las rondas.

La excepción ha sido Francia, que llegaba como principal candidata después de dejar escapar la Euro 2016 en el último suspiro. Los de Deschamps tenían el físico y la técnica y por lo visto en Rusia sólo le faltaba el punto de maduración únicamente el tiempo permite conseguir. Ahora son el rival a batir y esperan resarcirse para iniciar lo que los galos esperan sea una etapa de dominio.

Ante ellos tres combinados cortados prácticamente por el mismo patrón. El del hype que nunca llega a confirmarse. Hasta ahora. Sobre todo en el caso de Bélgica y Croacia, que llevan casi una década llegando a los grandes torneos con la etiqueta de posible revelación, pero que acababan apeados en el primer enfrentamiento serio. Algo similar le ocurría a la nueva generación de Inglaterra. De una forma u otra, todos han conseguido dar el último paso que faltaba para ser competitivas y no quieren dejar pasar la oportunidad.

Francia – Bélgica

La semifinal con más glamour. Uno de esos encuentros que reunirá una auténtica constelación de estrellas por ambos bandos. Mbappé, Lukaku, Griezmann, Hazard, Pogba, De Bruyne… el encuentro promete ser una batalla que se recordará durante años. Los ojos estarán puestos, seguramente, sobre Roberto Martínez. Después del planteamiento que maniató a Brasil durante muchos minutos, el técnico español tendrá que encontrar la forma de ralentizar a los veloces delanteros franceses y buscar la forma de abrir el muro que protege a Lloris.

La pelea física por el centro del campo se antoja clave y también los ajustes que realiza Deschamps ante la defensa de tres centrales belga. Por si fuera poco, detrás espera Courtois. En los cuartos de final los dos se adelantaron a balón parado, que sigue siendo decisivo, y de nuevo el que se ponga por delante puede tener gran parte de la final en el bolsillo.

Inglaterra – Croacia

Con más apuros de los esperados y teniendo que recurrir a dos tandas de penaltis, Croacia ha logrado plantarse en semifinales a base de esfuerzo y, sobre todo, concentración para apenas cometer errores. Ha logrado igualar partidos tras verse por detrás, algo nada sencillo en este torneo, y siempre tras el brillo de Luka Modric parece más fiable que nunca. El madridista y Rakitic serán decisivos para encontrar grietas en el sistema defensivo británico, que hasta el momento no ha mostrado demasiadas.

Y para Southgate será bueno saber que podrán volver a su plan inicial. Ante Suecia se vieron obligados por primera vez a llevar el peso del partido, pero en la semifinal todo apunta a que el balón será para los balcánicos. Contragolpear con Lingard y Sterling lanzando a Kane y, más que nada, la estrategia, son los principales argumentos para alcanzar una final tras más de medio siglo de espera.

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