La semifinal Francia-Bélgica no es sólo el partido más atractivo del Mundial de Rusia 2018 en la penúltima ronda del torneo. También tiene su buena dosis de morbo. Porque en el banquillo belga, la voz que más escuchan los jugadores (después de la de Roberto Martínez, el seleccionador) es la de un mito del fútbol galo: Thierry Henry. Es muy probable que Kylian Mbappé hubiese preferido el consuelo de Titi después de ser sustituido ante Uruguay que la bronca paternalista de Didier Deschamps todavía sobre el césped. Buena parte de la selección francesa que busca la final de la Copa del Mundo creció admirando a Henry y sus goles tan elegantes como precisos. 

Y es inevitable que el partido entre Francia y Bélgica tenga una mirada de reojo al banquillo y a la figura de Henry. Hace casi dos años que Roberto Martínez se hizo cargo de de la dirección de los Diablos Rojos, y al poco tiempo decidió pedir a Henry que le hiciese de enlace con la plantilla, un exfutbolista de mucho prestigio que además puede comunicarse en inglés y en francés con un equipo donde no siempre es posible la perfecta comunicación lingüística. La ascendencia del exdelantero del Arsenal, Barcelona, Juventus, Mónaco y New York Red Bulls sobre los jugadores está clara. “Era uno de mis jugadores favoritos cuando era joven. Todos estamos contentos por su aportación. Nos corrige en los mínimos detalles. Para los delanteros, es un sueño tenerlo con nosotros”, dijo Michy Batshuayi, suplente de lujo en la actual Bélgica.

En el otro lado, Francia mira de reojo a uno de sus grandes símbolos, campeón del mundo en 1998 siendo aún un adolescente, campeón de Europa dos años después y finalista del Mundial 2006. “Es difícil tener a un francés en contra. Comenzó una nueva carrera, quiere aprender para volverse entrenador, y tiene suerte de formar parte de un equipo que tiene una generación muy buena. Es una leyenda viva del fútbol francés y debemos tener respeto por lo que hace. Pero queremos demostrar que se ha equivocado de lado“, dijo Giroud, el 9 de Francia que en el pasado recibió críticas de Thierry Henry por su rendimiento en el Arsenal.

“La calidad de su trabajo es increíble. Es tan exigente como cuando jugaba, y es esa cualidad lo que le convirtió en uno de los mejores del mundo. Tiene la experiencia que viene con ganar un Mundial, lo que no tiene precio para nosotros, porque tenemos ciertas barreras mentales que romper si queremos lograrlo“, dijo Roberto Martínez para justificar la presencia de Thierry Henry en su grupo de trabajo. Y parece que en ese sentido el trabajo de Titi se está notando para que los Hazard, Lukaku, De Bruyne y compañía estén dando el salto cualitativo que se venía esperando hace tiempo. Pero si le sale mal, siempre le quedará el consuelo de ser francés. “Espero que no nos derrote. Pero si ganamos, creo que también estará contento. Después de todo, antes que nada es francés”, dijo, de todos los jugadores del equipo galo, Lucas Hernández, que dos meses antes de Rusia 2018 quería jugar con España.

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