Francia buscará el próximo domingo su segundo Mundial después de derrotar a Bélgica en una preciosa semifinal gracias a un solitario tanto de Samuel Umtiti al comienzo de la segunda parte. Antes y después del gol, ambos equipos habían deleitado al personal con un repertorio sublime de fútbol a toda pastilla, con numerosas ocasiones por bando y varios protagonistas destacados. Entre ellos, un día más, un Kylian Mbappé llamado a dominar este deporte durante más de una década

Con apenas segundos transcurridos, el fulgurante futbolista del PSG había dejado atrás a Jan Vertonghen pero Antoine Griezmann no pudo conectar su pase desde la derecha. Poco a poco, Bélgica se fue metiendo en el choque gracias al talentoso dúo que forman Eden Hazard y Kevin De Bruyne. El del Chelsea, que a buen seguro entrará en las quinielas para reemplazar a Cristiano Ronaldo, dispuso de las dos primeras ocasiones de los suyos, un disparo raso que se marchó por poco y un trallazo desviado ligeramente por Raphael Varane. Los de Didier Deschamps respondieron otra vez con una galopada de Mbappé, a quien se adelantó Courtois. 

El encuentro era un show y las ocasiones continuaban. Alderweireld forzó una espectacular parada de Hugo Lloris a la salida de un córner, mientras Oliver Giroud y Pavard desaprovechaban dos asistencias más de Mbappé (el delantero chutó fuera y el lateral se topó con Courtois). Viendo a un chaval de 19 años jugando a este nivel, contra Argentina, contra Bélgica o contra el que sea, uno se pregunta dónde estará su techo. Ahora mismo parece que no lo tiene.

Sin embargo, pese al brillo del joven parisino, no sería él sino un zaguero el que abriría la lata. Griezmann lanzó un saque de esquina y Umtiti escapó de la marca de Alderweireld y Fellaini para superar, al fin, a Courtois. Roberto Martínez daba entonces entrada a Dries Mertens y los belgas volvían a pisar área con asiduidad: De Bruyne remató mal un balón caído del cielo, Fellaini cabeceaba fuera por poco, Lloris despejaba un misil de Axel Witsel… Pero no había manera. Mientras, Francia pudo sentenciar en alguna contra, pero Griezmann se encontró otra vez con su ex compañero Courtois

Los galos se convierten así en los primeros finalistas del Mundial de Rusia y ya esperan a Inglaterra o Croacia para el definitivo duelo del domingo. Bélgica, por su parte, se marcha decepcionada de otro torneo de selecciones pero con la sensación de que su generación de oro ha llegado para quedarse. Podemos esperarles de cara a la próxima Eurocopa del 2020 como favoritos desde el día uno. 

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