Francia ha sido una de las grandes potencias del fútbol en la historia reciente, pero también es cierto que después de la brillante generación liderada por Zidane a finales del siglo pasado y principios del actual hubo un vacío importante. A Les Bleus les costó encontrar el camino de nuevo, hasta que un nuevo grupo joven liderado por Pogba y Griezmann cogió el testigo. Esta nueva hornada gala estaba llamada a dominar el planeta fútbol durante una década y después de dejar escapar la Eurocopa 2016 en el último instante, saben que tienen que refrendar su superioridad con un título para comenzar su reinado.

El combinado que dirige Deschamps ya está en la final del Mundial de Rusia 2018. La única favorita que no se ha dejado sorprender en el torneo de las sorpresas. De nuevo, los franceses han hecho valer esa mezcla de físico, técnica y disciplina que ya hace años les auguraba un futuro brillante. Puede que el campeonato continental en casa les llegase algo pronto, con cierta falta de madurez, pero la oportunidad que se les presenta este verano no deben dejarla escapar.

Seis de los titulares contra Bélgica lo habían sido ya en la final de la Euro contra Portugal. Repitieron Lloris, Umtiti, el gran protagonista en semifinales, Matuidi, Pogba, Griezmann y Giroud. Y desde entonces el técnico supo seguir renovando el equipo con sangre joven. La defensa es prácticamente nueva y de los Pavard, Varane, Lucas Hernández y el propio Umtiti, el más mayor es el central del Madrid, con 25 años.

Precisamente su juventud es lo que más debe asustar a todos sus rivales, porque la edad media del once titular no supera esos 25 años. Un descaro ejemplificada de forma inmejorable por Kylian Mbappé, que a sus 19 años ha demostrado que ya está listo para brillar en este tipo de escenarios. De Francia asusta su potencial atlético y futbolístico, pero también la partida de nacimiento de sus principales estrellas.

Y lo mejor para ellos es que tienen recambios para aburrir. Porque los Fekir, Thauvin, Lemar, Dembélé o Tolisso todavía esperan la alternativa para darle un respiro a los actores principales cuando lo pidan. Francia lo tiene todo para establecer una dictadura que se prolongue, al menos, la próxima Eurocopa y el Mundial de Qatar 2022 y repetir el histórico triplete de España entre 2008 y 2012. Pero nadie mejor que ellos para ser conscientes de que necesitan ya un golpe de efecto que anuncie su llegada definitiva a la cima.

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