La Copa del Mundo es el torneo perfecto para ponerse al día de quién es quién en el mundo del fútbol. La fase de grupos permite descubrir talento desconocido en algunas de las selecciones menos populares, el avance de las rondas eliminatorias determina qué jóvenes son aquellos que presentan el cuajo necesario para alcanzar la categoría de figuras y, finalmente, cuando los ganadores del trofeo se despegan el confeti dorado de la ceremonia del triunfo, podemos llegar a la conclusión de quiénes han sido los especialistas que han prevalecido en cada posición durante el torneo. A continuación desglosamos el once ideal que Medallista elaboraría escogiendo entre los 736 futbolistas que acudieron al Mundial de Rusia 2018

Thibaut Courtois (Bélgica)

La FIFA concedió el Guante de Oro al portero de la selección clasificada en tercera posición del torneo y no vamos a discutir con Gianni Infantino. El prestigio del guardameta del Chelsea había descendido tras una temporada complicada de su club. Oblak, Alisson o Ter Stegen parecían haberlo superado en el escalafón mundial de la posición. Pero en Rusia Courtois fue el sostén de un equipo vertiginoso en ataque y dejó paradas para el recuerdo, especialmente una estirada a un chut de Neymar que sirvió para certificar el adiós de Brasil a la Copa. El inglés Pickford y el francés Lloris (al que penaliza una pifia terrible en la final) también lo merecen, pero Thibaut se ha reivindicado como, quizás, el número uno en su posición. 

Thomas Meunier (Bélgica) 

A la sombra de Dani Alves en el PSG, el lateral derecho de los diablos rojos ha sido uno de los principales estiletes de la selección de Roberto Martínez. Profundísimo como carrilero, sus apariciones a la carrera pegado a la banda permitían a Hazard y Lukaku causar estragos por el interior del ataque. La prueba de su impacto estuvo en la semifinal perdida contra Francia, donde su ausencia por acumulación de amonestaciones restó brillo e imprevisibilidad al juego belga. Su gol en la final de consolación certificó su enorme torneo. 

Raphael Varane (Francia) y Samuel Umtiti (Francia) 

Vale la pena referirse a los dos centrales campeones del mundo de manera unitaria. Uno y otro llevaron al límite de sus características: velocidad, corpulencia, decisión al quite y capacidad para jugar la pelota. Otros, como el inglés Harry Maguire o el colombiano Yerry Mina, también acapararon titulares, pero ninguno fue mejor que la pareja gala. Además, y sumándose a la tendencia de este torneo, se convirtieron en goleadores decisivos para su equipo: un tanto de Varane allanó el triunfo de cuartos de final ante Uruguay, y un gol de Umtiti decidió la semifinal

Lucas Hernández (Francia)

Una de las grandes apariciones del torneo, pese a ser de sobra conocido por su participación en el competitivo Atlético de Madrid del Cholo Simeone. Las trabas burocráticas que impidieron su convocatoria por España, la selección con la que pretendía competir, fueron un regalo del cielo para Didier Deschamps, que empleó al central zurdo como lateral izquierdo, una de las posiciones más huérfanas de talento en Rusia 2018. Cuando acabó la final, Lucas seguía corriendo, como no había dejado de hacerlo desde el primer partido. Su exhibición física se completó con una disciplina encomiable para fortificar la defensa francesa. 

N’Golo Kanté (Francia) 

Cómo habrá sido el torneo de Kanté que se especuló con su nombre como uno de los favoritos para el premio de mejor jugador del Mundial, algo nunca reservado para centrocampistas destructores como el del Chelsea. Hizo creer a los espectadores de los partidos de Francia que veían doble. La menuda figura del pivote parecía duplicada, con el don de la ubicuidad. Kanté estuvo en todas partes a la vez, cortocircuitando a los generadores de juego de las selecciones rivales y recuperando balones sin cesar. Conforme avanzó la competición recibió el auxilio de Paul Pogba, por fin a la altura de su potencial. Pero por momentos parecía que Kanté se habría bastado solo para aguantar a les bleus

Luka Modric (Croacia)

Poco hay que añadir sobre la Copa del Mundo jugada por Luka Modric que no resuma el Balón de Oro que la FIFA le entregó como mejor jugador de Rusia 2018. Tan preclaro como siempre y más líder que nunca, alrededor del diez de Zadar futbolistas como Rebic, Kramaric o Brozovic crecieron para permitir a Croacia ser finalista. Tras tres prórrogas extenuantes durante las rondas eliminatorias, semejaba que el liviano cuerpo del centrocampista del Real Madrid se iba a quebrar de puro agotamiento. Y sin embargo, siempre resurgía para lanzar pases de gol u ordenar el juego de los balcánicos. El torneo fue la obra magna de un jugador descomunal.

Ivan Rakitic (Croacia) 

Como en el caso de los centrales franceses, casi habría que citar de manera indisociable a Modric y Rakitic. Cuando el cerebro del Real Madrid tomaba resuello, allí estaba el multiusos del Barcelona, exhibiendo una cantidad de recursos inaudita. Porque Rakitic ha funcionado en Rusia como eje, como interior, como enganche, como necesitase el partido cualesquiera que fuesen las circunstancias. De su ascendencia sobre el éxito croata habla tanto su frialdad a la hora de lanzar los penaltis decisivos en las tandas que padeció su selección, como su rebeldía ante la derrota durante los últimos instantes de la final ante Francia. 

Eden Hazard (Bélgica)

Si un futbolista sale reforzado de Rusia 2018, ese es el capitán belga. A Hazard, como le ocurría a su selección, se le venía anunciando pero parecía que nunca llegaba. Hasta ahora. El del Chelsea, regateador excepcional, desequilibrante como pocos futbolistas en el planeta cuando arranca en el vértice del área, necesitaba una aparición descollante como la protagonizada en los últimos cuatro partidos del torneo. Pleno de carácter, erigiéndose en líder de un equipo repleto de figuras y haciendo valer la heráldica de la camiseta número diez, ha disipado cualquier duda sobre su derecho a considerarlo entre la superélite. 

Kylian Mbappé (Francia) 

Al parisino de 19 años pertenecen varios de los momentos que nos quedarán grabados en la retina de esta Copa del Mundo. Sobre todos ellos, el ya legendario partido en el que destrozó a Argentina con una exhibición que recordó a la primera época de Ronaldo Nazario. Desde entonces, Kylian ha ido dosificándose porque Francia no lo ha reclamado, siempre pendiente antes de la defensa que de nutrirlo de balones. Y aun así, ningún otro futbolista nos ha hecho abrir los ojos en este torneo esperando lo inesperado como Mbappé cuando corría detrás de un balón. El futuro era suyo, pero ha adelantado las manijas del reloj para convertirlo en presente

Antoine Griezmann (Francia)

A menudo parece un cabeza de chorlito, con sus ocurrencias, con sus peinados, con la feria que organizó para rechazar al Barcelona y quedarse en el Atlético de Madrid… Pero Griezmann es un futbolista maduro que se comportó en Rusia 2018 como el líder de la selección campeona del mundo. Él, que partía como delantero, cogió la batuta de los partidos desde la vanguardia. Le vimos hacer cosas de Messi, entender como nadie los momentos de los encuentros y bajar al centro del campo cuando era preciso para quedarse la pelota. Fue el diapasón que marcó el ritmo que más interesaba a los de Deschamps. Y también anotó goles, a veces con fortuna, otras de penalti, pero todos necesarios. Pensábamos que era un cabeza loca y al final se descubrió como el cerebro de un título mundial.

No Hay Más Artículos