Cuatro personas ataviadas como policías saltaron al césped en el minuto 52 de la final del Mundial de Rusia 2018 ante el pasmo de los jugadores franceses y croatas y de la propia realización televisiva que, acatando las normas para este tipo de sucesos, aún tardó unos segundos en sacudirse la sorpresa para pinchar una cámara diferente y no mostrar lo que ocurría. Gracias a los fotógrafos de prensa vimos como una de las corredoras chocó amistosamente las manos con Kylian Mbappé. Es ya una de las mejores imágenes de la Copa del Mundo.

Un compañero de performance tuvo menos suerte y fue recibido con un placaje por Dejan Lovren, que demostró su condición de aguerrido central. El colectivo Pussy Riot reivindicó la acción en las redes sociales y en un vídeo estupendo donde se pueden ver uniformes policiales, un pasamontañas de color rosa, libros gordos, un peluche de Totoro y otro de un cerdo.

La irrupción en el partido de fútbol más importante era otra acción reivindicativa del grupo ruso que clama contra la falta de libertades en su país. Según ellas mismas detallaron, querían reivindicar cinco derechos: que sean liberados todos los prisioneros políticos, incluido el director de cine ucraniano Oleg Sentsov; que no se encarcele a nadie por dar “me gusta” en las redes sociales; el fin de las detenciones ilegales en las protestas; permitir la competencia política en Rusia; que no se fabriquen acusaciones criminales y no se mantengan personas en prisión sin motivo. Las cuatro participantes en la acción temen que puedan padecer alguna de esas mismas situaciones tras ser arrestadas ayer en el Estadio Olímpico de Luzhniki y pasar toda la noche en comisaría sin ser informadas de los cargos que se les imputan, aseguran. 

Pussy Riot destacó que la intervención coincidía con el once aniversario de la muerte del poeta y artista Dmitri Aleksandrovich Prigov. De su obra extrae el concepto de “policía celestial” que contrapone al autoritarismo de las fuerzas policiales de Vladimir Putin y detalla así en un comunicado: “La policía celestial, de acuerdo con Prigov, habla con el mismísimo Dios. La policía terrenal se prepara para dispersar las manifestaciones. La policía celestial toca suavemente una flor en el campo y disfruta de las victorias del equipo de fútbol ruso, mientras que la policía terrenal se muestra indiferente ante la huelga de hambre de Oleg Sentsov. La policía celestial se levanta como ejemplo de la nación, la policía terrenal hiere a todos”.

La aparición de Pussy Riot ha sido la reivindicación política más visibles contra la privación de libertades en Rusia durante la Copa del Mundo, un evento que al igual que otras competiciones deportivas acostumbra a ser empleado como un lavado de cara a ojos del resto del mundo por parte de los países organizadores. Durante el mes que duró el torneo nada se supo de los temidos ultras, pero también acabaron silenciadas entre goles las informaciones sobre la represión contra la diversidad sexual en el país o los comportamientos inapropiados de algunas aficiones (y a veces de la propia televisión). 

Sin embargo, una pequeña carrera en el césped cuando los ojos del mundo estaban puestos en un partido de fútbol descorrió el telón de la escenografía de Putin. 

No Hay Más Artículos