Paco Jémez no lo puede evitar. Su cabeza de entrenador choca constantemente con su corazón de exjugador, y las ruedas de prensa le pillan demasiado acelerado y suelen convertirse en titulares más allá de su intención. Y en México, parece que le han pillado el punto al volcánico Jémez, que desde su llegada a Cruz Azul (en noviembre del 2016) lleva más broncas que victorias.

El Monterrey empató en el tramo final del partido una ventaja mínima del Cruz Azul, que La Máquina había mantenido con mucho esfuerzo y actuaciones milagrosas de su portero Corona. Al final del choque, Jémez fue grabado saliendo del césped hecho un basilisco. Y en la sala de prensa, una de las primeras cuestiones fue sobre el parecer del técnico rival, Antonio Mohamed, de que el Monterrey había sido muy superior. La respuesta de Paco: «Para estupideces no estoy».

Es la tónica habitual de la disfuncional relación de Jémez con la prensa mexicana. El exentrenador de Rayo Vallecano, Córdoba y Granada siempre ha sido explosivo en sus declaraciones, tan agresivo en sala de prensa como temerarios sus equipos. En México, a pesar de dirigir a uno de los pesos pesados del campeonato, se quedó en mitad de tabla en el Torneo Clausura y en el Apertura, tras un gran inicio, está perdiendo fuelle. Para su propuesta siempre valiente y atacante, al Cruz Azul le cuesta hacer goles y sufre reveses a la mínima porque los rivales se aprovechan de los espacios que deja todo equipo de Jémez.

Y el excentral lo paga. A mediados de agosto, la Liga mexicana le abrió un expediente por supuestamente mostrar el dedo medio a unos aficionados del Cruz Azul que se metieron con su hija durante un partido (la hija de Jémez es una estrella de Instagram a su pesar). Poco después, Jémez era expulsado en un partido de Copa por protestar.

La presión sobre Paco Jémez es real. El fútbol mexicano mueve mucho dinero y las televisiones tienen un peso muy importante en lo que se ve, se juega y se piensa. Cruz Azul no gana desde 1997 y el tiempo corre en contra del español. «¿Qué crees, que yo he dejado a mi familia a 10 mil kilómetros de distancia para pasar el rato?», se defendió al poco de llegar porque Jémez se negó a prometer títulos. Paco no entiende de los protocolos del fútbol, eso de dar mensajes de cara a la galería, difíciles de cumplir después. Eso choca frontalmente con quien no le conoce, y su situación en México se resume en este intercambio:

Hay otro vídeo de esta secuencia en la que se ve la cara de inquietud y pánico de los trabajadores de prensa del Cruz Azul, que ahora ya deben de estar acostumbrados a la tensión palpable de cada aparición de Paco Jémez. En otra ocasión, el técnico llamó «listillo» a otro periodista que le cuestionó dudas tácticas. El carácter de Jémez no es del todo incomprendido en México, su club le defiende y algunos medios también, pero si los resultados de Cruz Azul no acaban de remontar, veremos más veces la misma explosión en sala de prensa.

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