San Lorenzo de Almagro es el equipo del papa Francisco, y seguramente Bergoglio estará muy orgulloso cuando conozca la historia de Elías Pereyra. Puede que el juvenil del equipo azulgrana no llegue a ser una estrella del fútbol argentino, pero su principal batalla hace tiempo que la ganó. En el 2012, club y afición cuerva ayudaron en lo que pudieron para tratar a Pereyra de una leucemia. Siete años después, el joven centrocampista se estrenó con el primer equipo en un amistoso disputado contra Independiente. Una de esas historias que engrandecen al deporte.

La vida de Pereyra pudo ser bien corta cuando, a los 13 años, le detectaron una leucemia que su modestísima familia de González Catán, en el interior de Buenos Aires, iba a tener problemas en afrontar. A fin de cuentas, sus padres lo dejaron todo para acompañar al joven Elías en su aventura con San Lorenzo. El club y la afición se volcaron con el chaval, que ya llevaba cuatro años en las categorías inferiores de los cuervos.

“En San Lorenzo me trataron de diez con el tema de le enfermedad. Hasta organizaron subastas para ayudarme. Cuando volví, todos me trataban como si nunca me hubiera ido. Lo único que soñaba era volver a jugar. Ahora mi meta es llegar a Primera y sacar adelante a mi familia. Somos de un barrio bajo… El año pasado no pude terminar el colegio porque de noche era peligroso”, relataba Elías Pereyra a Olé en enero.

En la época de ayudar a Elías Pereyra, Romagnoli era máximo ídolo de los cuervos. Este jueves compartieron vestuario por primera vez. En un amistoso jugado a puerta cerrada contra Independiente, aprovechando el parón por las selecciones, San Lorenzo vio cómo el chico al que ayudaron a superar una leucemia se alineaba por vez primera con el equipo de los mayores. Cinco años después, el zurdo Elías Pereyra completaba la mayor remontada de la historia de San Lorenzo.