Felipe Melo tiene 34 años y a lo largo de su productiva carrera (larga y con buenos contratos) en Europa se ha labrado una fama de competente centrocampista y, sobre todo, duro pegador. Suele suceder con este tipo de jugadores, que se acaban creyendo su papel de “matón” y presumiendo de ese perfil duro. Pudo sucederle a Pepe, que luchó por huir de ese estigma e intentó controlar sus más bajos instintos. Pero Felipe Melo no. A Felipe Melo le gusta que le conozcan por ser un tipo duro. Y lo está pagando en el Palmeiras.

El pasado mes de enero, Melo regresó a Brasil para enrolarse en el Palmeiras, que se reforzaba con un veterano de garantías y nivel más que elevado para la Liga brasileña para encarar la Libertadores. El vigente campeón del Brasileirão ponía muchos huevos en la cesta de Felipe Melo, y no le ha salido bien. Una multitudinaria pelea contra Peñarol acabó con Melo agrediendo a rivales y recibiendo una dura sanción de tres partidos y multa económica. “No sólo pego patadas, también tengo técnica. Por algo jugué 13 años en Europa. Pero si tengo que dar una paliza, la voy a dar. Si tengo que golpear en la cara a un uruguayo, se llevará una bofetada”, había anunciado en su presentación con Palmeiras.

Poco después, un audio del propio Felipe Melo llamando mentiroso al técnico Cuca, diciendo que lo iba a destrozar y que no volvería a jugar para él apareció en redes sociales. En un Brasil donde la filtración de audios de políticos y empresarios implicados en serios procesos judiciales está a la orden del día, el de Felipe Melo se vio con total normalidad. El propio futbolista salió en ESPN reconociendo la autenticidad del testimonio. El Palmeiras apartó e Felipe Melo durante más de un mes de competición, y este martes ha vuelto a entrenar con la plantilla después de conversaciones con la presidencia. Una decisión que parece tener más que ver con una denuncia por el contrato del futbolista hasta el 2019 que por su valor deportivo: Bruno Henrique y Thiago Santos han adelantado a Melo por la derecha y aunque la dirección de Palmeiras le haya indultado, parece difícil que Cuca lo haga.

Felipe Melo lleva de campaña en redes sociales preparando su regreso a los campos. Una publicación en Instagram reveló el detalle definitivo de cómo el personaje de matón le ha devorado: queriendo enseñar que ve los partidos de Palmeiras por televisión (en el famosos audio habló de ofertas de otros equipos, incluido el archienemigo Corinthians), destapó que en el salón de su casa tiene enmarcada la foto de su agresión al jugador de Peñarol que le costó la sanción. “Me llamó macaco, quizá es que tiene algún problema y su mujer se ha acostado con un negro”, avisó del partido de ida sobre insultos desde el bando uruguayo. Luego se tomó la justicia por su mano, y presumió de ello.

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