Esteban Cambiasso ha decidido dejar la práctica del fútbol, para ser precisos con la terminología. Porque el fútbol difícilmente saldrá de su cabeza. El Cuchu perdió la virginidad a los 14 años jugando con la selección juvenil, varios años adelantado. Luego se curtió en el Real Madrid Castilla cuando aún peinaba una rubia melena lisa que por ósmosis le emparentó con Fernando Redondo. Veinte años después, Cambiasso ha aprendido tanto y resumirlo es una tarea titánica. Por eso, os animo a que leáis esta entrevista del Cuchu en La Nación, cada párrafo una lección de fútbol.

Cambiasso llegó a Madrid siendo un niño y volvió a Argentina para acabar su formación en River Plate tras pasar por las manos de César Luis Menotti. “A mí un día el Flaco, cuando empecé, me dijo: ‘Si tenemos miedo quedémonos en el baño, porque si salimos a la calle se nos puede caer en la cabeza una maceta del balcón del segundo piso y nos mata. O cruzamos la calle y nos mata un colectivo. Entonces, si tenemos miedo de todo, encerrémonos en el baño y no salgamos'”. El Madrid no era el equipo paciente y triunfador que es ahora y Cambiasso salió hacia el Inter de Milán, refugio de sus compañeros de generación Walter Samuel, Zanetti o Millito. todos ellos mitos vivientes del fútbol argentino. Casi 500 partidos con la neroazurra.

Cambiasso es leyenda del Inter y de la selección argentina. El país recuerda cada día con más cariño a la selección sub.-20 campeona mundial, bajo las órdenes de Pekerman, con Cambiasso, Riquelme, Aimar, Leo Franco, Biagini, Scaloni… También la selección del 2006, donde apareció Messi en el Mundial pero todo el talento se quedó otra vez a las puertas de reeditar el título. De aquella cita Argentina recuerda con especial cariño el gol del Cuchu a Serbia, lo que pudo ser y no fue de aquella Argentina rebosante de nombres propios.

Mientras la albiceleste pena para meterse en Rusia 2018 y para reconquistar América y el mundo, Cambiasso se forma para sacar los títulos UEFA y ser director deportivo. Tiene un plan en su cabeza que quizás pueda cambiar el fútbol argentino: “Ya no es igual el baby fútbol que yo jugaba que el baby que se juega hoy. En el mío, el arquero te la daba en el pie y se empezaba; hoy, en el 90 % de los partidos se ve al arquero que la deja picando y un defensor la patea para que la peine el medio y ver qué pasa. Y sumale la locura por ganar […] En la Argentina hoy le tienen miedo a la gambeta porque la pérdida genera un contragolpe, y si tenés un contragolpe es riesgo de gol”.

Cambiasso nunca fue un finísimo estilista, y él mismo reconoce que tenía más habilidad para el baloncesto que para el fútbol. Pero tenía el juego en la cabeza y siempre fue honesto con él. Hasta los 37, después de salir del Inter y vivir experiencias en Leicester y en Olympiakos. En Grecia sumó su título número 25, y en Argentina sólo Messi y Di Stéfano suman más en sus carreras. El próximo reto del Cuchu es cambiar el fútbol argentino.