“No sabía nada del Celta”. En un arrebato de sinceridad que puede tener que ver también con su juventud (21 años recién cumplidos) Maxi Gómez se confesaba al poco de su llegada a Vigo. No pasa nada: tampoco nadie sabía quién era ese gigantón uruguayo por el que el Celta había desembolsado 4 millones de euros. Porque el Toro Gómez está rompiendo varios prejuicios que salieron a flote cuando se confirmó su contratación por el club gallego. El charrúa lleva cinco goles en cinco partidos y está sorprendiendo a todos. Puede que incluso a sí mismo.

Las primeras imágenes que salieron cuando Maxi Gómez se confirmó como primer fichaje del Celta 2017/2018 no eran muy halagüeñas. Abrigado para el invierno uruguayo, se intuía bajo las capas de ropa una anatomía rotunda. Maxi no es un chaval pequeño: con 1,86 y casi 90 kilos, es un delantero corpulento de canon clásico. Pero tras un par de meses de inactividad tras conquistar el Apertura 2017 con Defensor (marcó dos goles decisivos en el partido final contra Fénix), es posible que Maxi Gómez añadiese un par de kilos a su peso ideal. Pero la llegada a Europa le motivó tanto o más que las sospechas sobre su físico y también sobre su verdadero nivel.

Maxi Gómez subió como la espuma en las inferiores de Defensor pero pasó inadvertido a los radares de las potentes selecciones uruguayas. La apuesta del Celta por un delantero ariete puro que no encaja a priori con el estilo de juego que los vigueses implantan desde hace un lustro, y procedente de una competición muy alejada del nivel de la Liga española parecía una apuesta de mucho riesgo. Y luego está la cuestión de la adaptación personal. Maxi Gómez se esforzó por romper todos esos prejuicios: llegó a Vigo antes de lo exigido, con un preparador físico para ponerse a tono. Lo demás lo hizo en el campo. Por si ya no tenía suficiente presión por el desembolso de su fichaje, su directo competidor por el puesto, el sueco John Guidetti, se lesionaba y le dejaba el paso abierto a la titularidad.

Maxi Gómez ha respondido a la perfección. Al menos, en el apartado goleador. Dos goles en el estreno de la Liga ante la Real Sociedad (2-3), otro ante el Alavés (1-0), otro ante el Betis (2-1) y uno más ante el Getafe (1-1). Responsable directo de los 4 puntos que acumula el Celta. “El míster me pide que no salga del área y que las pelotas terminen en gol”, asegura Maxi Gómez que le indica Juan Carlos Unzué, el técnico del Celta. De tan obvio, parece simple, pero la afirmación esconde la única pega del juego del uruguayo: no mezcla demasiado con sus compañeros, y eso en el Celta es un pequeño problema. Maxi Gómez se está beneficiando del caudal que genera una segunda línea muy talentosa: Jozabed, Lobotka, Emre Mor, Pione Sisto, Iago Aspas, los laterales que se proyectan en ataque… Pero el juego debe terminar en Maxi porque él por ahora no está para exquisiteces.

Los goles del uruguayo son la mejor noticia en el flojo inicio de Liga del Celta. El empate en Balaídos ante el Getafe desató las primeras críticas de la grada, que esperaba algo más del nuevo Celta diseñado por Unzué. Maxi Gómez está cubriendo las espaldas de Aspas, la gran estrella del equipo celeste, que por ahora no ha visto puerta. Mientras acaba su puesta a tono para Europa (todos sus goles han llegado antes del minuto 50), Maxi Gómez despunta en el Celta y eso le ha valido la llamada para la selección uruguaya. Junto al emergente Fede Valverde, son la savia nueva que empieza a a asomar en el equipo charrúa.