En el fútbol brasileño, las batallas son sin cuartel, especialmente las que se dan entre  los equipos de Río de Janeiro (Flamengo, Fluminense, Vasco de Gama, Botafogo) y entre los equipos de São Paulo (Corinthians, São Paulo, Palmeiras, Santos). Batallas que pueden llegar a ser físicas entre las aficiones (muchas veces, demasiadas, con consecuencias muy desagradables) y también batallas en las redes sociales, en ocasiones con mensajes cruzados entre las cuentas de los propios clubes. Tiene que ocurrir alguna tragedia, como la de la Chapecoense, para que el discurso cambie. Y con el delantero Roger, del Botafogo, también ha ocurrido: tuvo que ser una grave enfermedad para que el fútbol brasileño entierre el hacha de guerra y muestre su cara más solidaria.

Roger Rodrigues tiene 33 años y es un veterano con muchos partidos y muchos destinos a sus espaldas. A media tarde de este sábado, se conocía que iba a dar por terminada su temporada: sufre un cáncer de riñón, un tumor en el derecho, que le obligará a pasar por el quirófano. El pronóstico que ha emitido Botafogo habla de esperanzas en que la operación sea satisfactoria y una rápida cura.

La noticia ha sacudido la actualidad del Botafogo, quizás el equipo más modesto en su plantel de los cuatro grandes clubes cariocas, y que venía haciendo una temporada más que digna. Sólo la realidad de las eliminatorias de la Libertadores y la Copa de Brasil expusieron sus limitaciones a doble partido ante Gremio y Flamengo, más poderosos económicamente. Pero en Liga, el Botafogo del joven Jair Ventura es el mejor equipo de la segunda vuelta del Brasileirão, acumula 4 victorias seguidas y aspira a meterse de nuevo entre los 6 mejores, lo que le daría pie a jugar la Libertadores del año que viene y seguir saneando sus arcas.

En esas aspiraciones estaba siendo importante Roger. Con 10 goles en Liga y 17 en total en los 49 partidos ya jugados esta temporada, el veterano delantero aspiraba a dejar al Botafogo en puestos de disputar la Libertadores y ganarse, de paso, la renovación de un contrato que comenzó el pasado diciembre y finaliza en el siguiente. Aparte de su salud, está en juego su futuro profesional. Y eso para Roger no es ninguna exageración: desde su debut profesional en el São Paulo en el 2004, ha pasado por 20 equipos, incluyendo clubes árabes, coreanos y japoneses. Nunca antes había marcado tantos goles como en Botafogo. Roger se juega mucho más que el hashtag #forçaRoger, pero al menos nadie le podrá quitar el cariño recibido.

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