No ha pasado tanto tiempo desde aquel 27 de julio de 2016, quizás el día más feliz de los colombianos Miguel Ángel Borja y Marlos Moreno. Nadie se puede imaginar que el delantero goleador y el extremo facilitador de un equipo campeón de Europa cayesen en la irrelevancia un año después. Sin embargo, para las explosivas y jóvenes estrellas de aquel Atlético Nacional de Medellín que alzó la Copa Libertadores 27 años después de su primer título continental, apenas hay buenas noticias y sus carreras incipientes han perdido el fulgor.

El nueve que anotó el tanto de la gloria en aquella final se fue traspasado a Palmeiras por 10 millones de dólares. La presión del fichaje, el más caro en la historia del club brasileño, ha pesado como una losa sobre Miguel Ángel Borja, quien pese a mantener el color verde en su camiseta había olvidado la puntería que lo consagró. Solo seis goles y casi cuatro meses, 119 días de sequía de cara a puerta, lo situaron en la diana de las críticas. Hasta ahora.

La lesión de Willian, el titular, antes del final de la primera parte frente al Ponte Petra le abrió una ventana de oportunidad. Y el ariete de 24 años marcó al fin su séptimo gol, el cuarto en el actual Brasileirao. Un alivio. Aunque no suficiente. Cada tanto suyo sigue costando más de un millón de dólares.

Al menos Borja juega. Aquel extremo menudo, de eléctrico regate, que le servía los goles en Nacional, ni eso. Los ojeadores de Pep Guardiola en el Manchester City recomendaron invertir cerca de 10 millones de euros en Marlos Moreno, un muchacho de 19 años que era indefendible hasta el instante final de la jugada, cuando le faltaba precisión en el remate y en el pase. Pensaron que eso lo podrían pulir en Europa.

El City se lo prestó al Deportivo de La Coruña, donde sus intervenciones fueron esporádicas e inconcretas. Marlos nunca encontró la marcha adecuada para hacer valer sus condiciones: se aceleraba en situaciones que requerían calma y pensaba en exceso en lugares donde se exigía acción inmediata. Un gran partido en Málaga alimentó esperanzas que no se concretaron. El Dépor decidió no ejecutar la opción para contar con el cafetero un año más y el City lo envió a su club satélite en España, el Girona.

Tan solo 11 minutos ha disputado Marlos en esta temporada con el conjunto catalán, que lo rueda con el resto de suplentes en la Copa Catalunya. Se especula desde el verano con su salida y una posible vuelta a América, pero él insiste en que su consagración en Europa está aún por llegar.

Las de Borja y Moreno son historias que hablan de la dificultad para que los jugadores jóvenes americanos asienten su desarrollo en situaciones de más exigencia. Tampoco a la inversa, ojo, con veteranos profesionales europeos. Que se lo digan a Juanma Lillo, veterano entrenador español al frente del propio Atlético Nacional colombiano y que suena como técnico para la selección de Chile, una salida que la hinchada verdolaga celebraría con alborozo. Nunca es fácil responder a las expectativas.

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