Flamengo y Sport de Recife comparten colores y poco más. Uno es un gigante del fútbol brasileño, el otro es apenas un buen representante del nordeste, zona tan tradicional y turística como pobre en Brasil. Ninguno está en condiciones de competir por el título del Brasileirão esta temporada. El Flamengo está en crisis económica y deportiva, con jugadores como Diego y Paolo Guerrero incapaces de marcar las diferencias que se suponían. El Sport de Recife está a las órdenes del mediático Vanderlei Luxemburgo para escapar de la quema del descenso, sin más. Quizás por eso los dos equipos se pelean por un título, sí, pero de hace 30 años. El Flamengo se resiste a que el Sport sea considerado campeón de Brasil de 1987 y el proceso se hace eterno en los juzgados brasileños, saturados por cuestiones mucho más importantes que el fútbol. Espera: ¿hay algo más importante que el fútbol en Brasil?

La explicación al asunto es farragosa y bastante difícil de comprender fuera de la realidad compleja del fútbol brasileño. La historia oficial dice que la federación brasileña, la CBF, pasaba por serios apuros económicos para mantener una competición liguera nacional en un país casi continental y con casi 30 equipos. Así que 13 equipos autodenominados los más grandes del país (Flamengo, Botafogo, Vasco, Fluminense, São Paulo, Palmeiras, Corinthians, Santos, Internacional, Gremio, Cruzeiro, Atlético Mineiro y Bahía) se asociaron para negociar derechos televisivos y organizativos por su cuenta y montar un campeonato paralalelo. Al mismo tiempo, la CBF montó otro torneo con los restos. Ante lo absurdo de la situación, se acabó por hacer un amaño: añadir a esos trece equipos otros 3 en función del ránking de la temporada anterior y otro grupo de 16 para acabar sacando un cuadrangular con los 4 mejores de cada grupo.

Sólo que el Flamengo, como los encuadrados en el primer grupo, nunca reconocieron a los segundos como rivales y se negó a disputar el cuadrangular final. El Sport venció al Guaraní en su play off y como no compareció ni Flamengo ni Internacional (los que venían del otro grupo), fue declarado campeón. Ésta es la historia básica. Hay un artículo gigantesco de Wikipedia intentando explicarlo mejor. Aquel Flamengo volaba con Zico, Bebeto goleando, Leonardo, Renato Gaúcho, Zinho, Jorguinho… Ganó su competición con un gol del delantero que se hizo mito del Deportivo de La Coruña, pero no es considerado campeón de Brasil de aquel año. El litigio comenzó de inmediato y se extiende hasta hoy, 30 años de pelea en los juzgados, con el Tribunal Supremo (máxima instancia de la justicia brasileña) implicada.

Los recursos del Flamengo ya son a la desesperada y considera al Sport campeón de Segunda división. En el fondo, es lo que se desprendió de la organización de aquel torneo y del comportamiento de los grandes de Brasil entonces. Ejemplo: el Botafogo había descendido en 1986 a la Segunda división, pero el torneo creado en 1987 y que el Flamengo considera el válido incluía a su vecino carioca. Al Flamengo ni le está sirviendo su potente maquinaria mediática ni el hecho de que el ponente del Supremo encargado de los últimos recursos sea un juez fanático declarado del club.