Han pasado sólo seis años pero parece que fuesen siglos. Qué lejos queda aquel dramático descenso a los infiernos y qué momento tan dulce se vive ahora. Porque River Plate es una de las escuadras de moda en Argentina y también en el continente sudamericano. Un equipo, el entrenado por Marcelo Gallardo, que se encuentra quemando lentamente las etapas que conducen a un histórico triplete.

Esta misma semana, los Millonarios certificaron su pase a las semifinales de la Copa Argentina, título que el propio entrenador reconoce como no prioritario. Su última víctima fue Atlanta, rival que aguantó más de una hora pero que terminó sucumbiendo a la pegada de River. Los bonaerenses aguardan ahora al vencedor del duelo entre Deportivo Morón y Olimpo de Bahía Blanca; a uno de ellos se medirán por una plaza en la final.

Sin embargo, el gran objetivo es otro. La Copa, con mayúsculas: esa Libertadores en la que también siguen muy vivos. Los próximos martes 24 y 31 de octubre se enfrentarán a Lanús en las semifinales del torneo más importante del continente, la obsesión indiscutible de plantilla e hinchada. El campeonato que  ya ganaron en 2015 tras casi dos décadas de sequía. Lo que ahora les confirmaría como los monarcas del fútbol sudamericano.

Y entre las batallas contra Lanús, los últimos cartuchos en la Superliga argentina. El día 28, el partido es contra Talleres de Córdoba, y el 5 de noviembre la cita se define sola, el superclásico frente a Boca. El eterno rival es líder del torneo liguero, aunque a seis puntos y con dicho envite por delante todo puede ocurrir. Aunque en principio River Plate se centrará en los dos torneos coperos y reservará jugadores para ese fin (sobre todo, la Libertadores), una victoria ante Boca (donde no parece probable que haya reservas) podría encender la lucha por la Liga.

Esta caza al triplete es la monumental herencia que podría dejar Marcelo Gallardo en diciembre, pues el técnico argentino suena con fuerza para dar el salto a Europa. No en vano, River sigue peleando en todos los frentes tras perder a piezas como Alario (Bayer Leverkusen) o Driussi (Zenit) y recomponer el equipo con la veteranía de Lux, Scocco o Enzo Pérez. El resultado salta a la vista.

No Hay Más Artículos