En apenas una semana, River Plate pasó de soñar con un triplete histórico a sumirse en una profunda depresión. Los Millonarios tenían a su alcance la final de la Libertadores, mantenían vivas sus opciones en la Liga argentina y están en semifinales de la Copa con rivales asequibles. Pues de todo eso, sólo le queda el menor de los torneos, el tercero. Lanús protagonizó una remontada increíble para eliminar a River de la Libertadores, lo que fue un profundo golpe a la moral del equipo bonaerense. Pero para más inri, la liga local está casi imposible tras la última derrota. Que no pudo ser ante otro equipo que Boca Juniors. Y echando más sal en la herida, en el Monumental de Buenos Aires.

El 1-2 en el gran clásico de Argentina fue merecido, porque Boca viene siendo el mejor equipo del torneo. El equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto impuso su mayor calidad de medio campo hacia arriba y pudo ganar de manera mas holgada de no mediar una expulsión muy rigurosa de Cardona en el segundo tiempo, que igualó diez para diez el partido tras la roja vista por Nacho Fernández en River. Germán Lux hizo varias paradas de mérito para frenar a Boca Juniors, que casi en el 75 % de las ocasiones que visita a su gran rival en el Monumental consigue al menos puntuar. Pero Lux se tragó el 1-2 y River, que había empatado minutos antes, ya no tuvo arrestos para responder.

“No puedo reprocharle nada al equipo, más allá de los errores puntuales, pero nos podemos mirar a la cara tranquilamente porque esfuerzo lo han hecho, el equipo reaccionó, llegó al empate, aunque duró poco porque convirtieron”, dijo tras el partido Marcelo Gallardo, entrenador de River Plate, que sueña con dar el salto a Europa. No es lo mismo poder hacerlo con ese triplete soñado que sólo con la Copa de Argentina. Por si acaso, lanzó un mensaje a Boca: “En la Libertadores perdimos porque la jugamos. Otros ni la jugaron este año y se conforman con el campeonato argentino, está bien. Hay que reponerse. Se puede ganar o perder y tocó perder. Ahora hay que ganar la Copa Argentina, que no es un consuelo”.

Pero en realidad sí lo es, porque River Plate se tiene que quedar con el torneo menor en importancia de los tres. Mientras, Boca Juniors se dispara hacia el título del campeonato argentino, y de paso tiene en su mano borrar a su gran rival de un récord de 9 partidos seguidos ganando en el arranque de torneo. Llevan 8 victorias de 8 partidos, con sólo 2 goles encajados. Cardona, Nández y Benedetto son sus mejores armas para lograrlo. Y de paso, dan una alegría a su afición, marcada por el absurdo de un elemento que quiso colarse en una tribuna sin pagar y quedó atascado en un agujero en la pared.