El Corinthians cumplió con su destino en la noche del miércoles, ganando al Fluminense por 3-1 y proclamándose campeón de la Liga brasileña a tres jornadas para el final. Tuvo que ser, por supuesto, con cierto sufrimiento, como vino siendo todo el segundo turno del campeonato, donde el rendimiento de los de Fabio Carille cayó tras una excepcional primera vuelta, con resultados inapelables por más que el juego fuera un poco feo. Comenzó perdiendo en el minuto uno, pero tras el descanso desató una presión infernal sobre el tocado Fluminense, y en apenas 5 minutos le dio la vuelta al marcador con dos goles de Jô. El delantero, regresado de Europa donde ya no daba más de sí, resolvía la papeleta para el equipo paulista, resumiendo en el partido lo que hizo en la segunda vuelta: fue el asidero del Corinthians cuando el juego y el talento de los Jadson, Rodriguinho y compañía se vino a menos.

dejó de beber. Eso, dijo a posteriori, parece la clave de su mentalización para volver a ser relevante. A pesar de que la celebración de los jugadores de Corinthians estuvo regada con litros de la marca de cerveza española que patrocina al club desde hace un año, vasos tamaño Oktoberfest incluidos, y la bebida bien fría es una religión en Brasil, el delantero dice que no probó ni un sorbo. “Ni siquiera sin alcohol. Lo veté. Nada de alcohol, sólo zumos y agua. Es lo mejor que me ha pasado en mi vida, y está funcionando”, declaró en el día después, resacoso tan sólo de alegría. Y vaya si le ha funcionado. Jô acumula 18 goles en el Brasileirão, máximo anotador del torneo y cifra que puede aumentar en lo que queda de torneo. Además, se ha convertido en el sexto máximo realizador de la historia del Corinthians, ya que militó en el club en una etapa anterior.

Fue una noche de éxito para el Corinthians, un club extremadamente popular entre todas las clases sociales de Brasil, con decenas de millones de seguidores esparcidos por el país que lo siguen casi como si fuera una secta. No partía entre los favoritos al campeonato, ni siquiera para ser el mejor equipo de la ciudad de São Paulo, pero el bloque formado por Carille siguiendo la herencia de Tite y el espectacular primer tramo de temporada, donde batió récords de imbatibilidad, le bastaron para conquistar su séptimo título nacional. Para mayor satisfacción de Ronaldo, exjugador en su última etapa profesional y en la órbita de la dirección del club.

Jô fue el goleador, durante muchos partidos del mejor tramo de temporada Rodriguinho y Jadson ejercieron de cerebros, y los laterales Fagner y Guilherme Arana de puñales por cada banda. El segundo anunció casi sobre el campo que se irá al Sevilla en enero. Es la maldición del Corinthians, por muy poderosa que sea su masa social y expansivo su márketing, con tres títulos en los últimos tres años, la necesidad económica siempre apremia, por un motivo u otro: en este caso, las facturas del Arena Corinthians, el estadio construido con motivo del Mundial de Brasil.

La victoria sobre el Fluminense, un histórico de Río de Janeiro que puede pasar apuros para evitar el descenso, estuvo clara en los últimos 15 minutos, cuando los jugadores de banquillo empezaron a recibir las prendas conmemorativas ya preparadas por el club (para desespero de Carille). El técnico, cuestionado en los momentos de duda que generó la mala segunda vuelta del equipo, tuvo tiempo para darle un homenaje a Danilo, héroe de la conquista de la Libertadores y el Mundial de Clubes en el 2012. El centrocampista se convirtió en el jugador más viejo de la historia del Corinthians en jugar un partido oficial. Todo fueron hitos en la gran noche del abstemio Jô.

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