Ezequiel Lavezzi es el futbolista mejor pagado del mundo. Ya han pasado casi dos años desde que su contrato con el Hebei Fortune de China llenase titulares, pero aún cuesta asimilarlo. Pero aunque ha hecho más goles, al Pocho le va como a Tévez, es decir, mucha plata y poca felicidad. Hay que concederle a Lavezzi el beneficio de adelantarse a los tiempos, mirando lo que les pasa a Pastore, Lucas Moura y, en menor medida, Di María en el PSG: eclipsados por el tridente que arrasa Francia y Europa. Así que su exilio multimillonario y sin presión deportiva en China no está del todo mal. Ahora, Lavezzi planea su próximo paso: buscar sus últimas carreras en Rosario Central, el equipo de su corazón.

Hace tiempo que se habla de que el Pocho Lavezzi quiere cerrar su carrera en el club de sus amores. Incluso Di María avanzó su intención de acompañar al extremo en el regreso al club por el que volverían a Argentina. La posible llegada de Lavezzi no vendría sola: el hermano de Ezequiel, Diego, quiere ser presidente del Canalla.  “Estamos armando una agrupación, con la idea de juntarnos con otra gente del fútbol y con empresarios, para darle una mano a Central, al que vamos a ver a todos lados desde hace 25 años”, explicó el hermano mayor del Pocho.

Diego Lavezzi quiere ir con calma pero parece complicado que disocie su candidatura de la posible vuelta de su hermano a Argentina. “Ezequiel siempre le da una mano a la gente, al punto que donó una tribuna [al estadio de Central]. Pero vamos a ser cuidadosos con su nombre para no exponerlo, más allá de que es inevitable que me pregunten si va a venir a jugar si un día soy presidente. Central es el único club donde va a jugar en la Argentina”, zanjó sobre el tema.

El pasado mes de mayo, el nuevo entrenador de Rosario Central, Paolo Montero (mítico excentral uruguayo de la Juventus), ya avanzó el deseo de Lavezzi de vestir la camiseta canalla, algo que nunca hizo como profesional. “El sueño de él es que el hermano lo vea y el hijo lo vea con la camiseta de Central. Se muere por jugar acá”, dijo el entrenador. Mala suerte que Montero dimitiese tras caer Rosario en las semifinales de la Copa argentina, con el equipo en la zona baja de la liga. Lavezzi acaba contrato en unas semanas y su futuro, a los 32 años, apunta a Rosario Central, aunque sea como baza electoral para su hermano Diego.

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