Independiente de Avellaneda luchó en todos los frentes y superó a Flamengo para llevarse la Copa Sudamericana. Empezó perdiendo el partido de ida, en casa, y remontó para el 2-1 Empezó perdiendo en Maracanã, y empató con el resultado justo para levantar el trofeo. Luego, luchó duramente en las redes sociales, con una serie de tuits que atacaron sin piedad a Flamengo, sus aficionados y los medios de comunicación de su entorno. La final de la Sudamericana, la segunda competición continental en América, fue una guerra en todos los frentes. Y el Rojo salió vencedor con las pinturas de camuflaje aún frescas en la cara.

Paquetá adelantó en el marcador a Flamengo, un equipo sin mucho espíritu y huérfano de Paolo Guerrero, y también huérfano del liderazgo de un Diego Ribas muy criticado tras el pitido final del encuentro que puso fin a la decepcionante temporada de los cariocas. Cada vez que el Fla se queda a cero de títulos se desata una tormenta en medio Brasil (la otra mitad festeja el título de liga de Corinthians), y Diego está en el centro de ella. “Nunca fue un supercrack. Proyectamos un Diego que nunca llegó a existir. Es un buen jugador, pero para completar una plantilla, no como futbolista que marca la diferencia”, se pudo escuchar en la tradicionalmente muy flamenguista Globo.

Cuando Ezequiel Barco anotó de penalti antes del descanso, el partido se le hizo muy cuesta arriba a Flamengo, con la afición echándose encima y revertiendo el ambiente tremendamente hostil que se encontró Independiente en Maracanã. Invasión de aficionados saltándose los controles, bengalas que retrasaron el inicio del partido, gas pimienta de los policías, asaltos, peleas, etc. Había mucha rabia en los seguidores de Flamengo después de que indeseables de Independiente les llamaran macacos en el partido de ida. Los seguidores argentinos que viajaron a Río de Janeiro tampoco es que se achantaran y se dejaran intimidar. Pudo pasar cualquier cosa en un partido que espolea (como si hiciese falta) la rivalidad entre Brasil y Argentina.

Tras confirmarse la victoria del Rojo, la emoción se desbordó en todos los argentinos, especialmente en el técnico Ariel Holan. “¿Sabés lo que significa esto para mí? Me acuerdo de mi viejo, que me traía cuando yo tenía cuatro años a la cancha. Estoy seguro que me está mirando desde arriba, que se debe acordar de todas las noches que estuvimos acá”, consiguió decir ante las cámaras de televisión todavía sobre el césped de Maracanã.

Y tras la victoria, la venganza. Independiente lo pasó mal en la previa, con incidentes en el hotel, y durante el partido. La cuenta oficial en Twitter del equipo de Avellaneda no dejó pasar la ocasión de cobrarse las cuentas pendientes. Independiente acusó al entorno de crear un ambiente hostil para remontar la eliminatoria, obviando también las acusaciones de insultos racistas a hinchas brasileños en el partido de ida. Así que el club argentino se cebó con la desgracia de Flamengo.

Independiente está considerado como el tercer equipo de Argentina, por detrás de Boca y River. Su palmarés ya cuenta 7 Libertadores, dos Copas Sudamericanas, otras dos Supercopas y una Recopa continentales. Y dos títulos de campeón mundial en la vieja Intercontinental. La fiesta en la mitad roja de Avellaneda durará días, incluso con el respeto de los hinchas de Racing, su gran rival local. Pero quizás ninguna muestra de desprecio a Flamengo desde Argentina alcanzó el nivel  de la que hizo Botafogo tras acabar el partido. Son horas difíciles para los hinchas del Mengão.

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