Hirving Lozano estuvo a un paso de aterrizar en el Celta de Vigo. El equipo gallego, especialista en los últimos años en buscar extremos jóvenes, de mucha proyección deportiva y sobre todo económica, comprados a precio razonable para vender a precio no tan razonable, jugadores con descaro y capacidad de hacer gol, apostó fuerte por el mexicano, que brillaba en Pachuca. El presidente del Celta tiene fuertes intereses económicos en el país azteca y sabía de primera mano lo que se cocía. Pero el Chucky Lozano escogió el PSV. El chico sabía lo que hacía: apenas seis meses después de aterrizar en la gris Eindhoven, Hirving ya piensa en cuál será el siguiente paso de su carrera en Europa, con las miras puestas en la primera escena del fútbol del Viejo Continente.

Lozano lleva 13 goles con el equipo holandés, tradicional pasarela para talentos americanos jóvenes que hacen algo parecido al servicio militar del fútbol europeo en Holanda para tener la primera toma de contacto con una realidad muy diferente. Ocurrió con Romario y Ronaldo en el mismo PSV Eindhoven donde ahora el Chucky brilla y se ha convertido en estrella. Extremo de velocidad, capacidad de desbordar y gol, es el máximo realizador de la Eredivisie y el mexicano que más ha metido en Europa esta temporada. Lleva más que Chicharito Hernández, y los 13 goles con temporada aún por delante amenaza cualquier registro de un mexicano en Europa que no se llame Hugo Sánchez. Todo sin ser delantero centro.

“Para mí, Chucky Lozano es un extremo con muchas ganas de marcar goles, tiene desmarque, velocidad, técnica, para mí es único, en su manera no hay con quien compararlo”, dijo hace poco Ruud van Nistelrooy, mítico delantero del PSV. El club ya es consciente de que, como es costumbre, no podrá competir con las ofertas que, a buen seguro, recibirá Hirving ya este verano. El extremo firmó un contrato de 5 temporadas en el club de la Philips, y todo hace indicar que apenas cumplirá la primera de ellas.

Asesorado por Andrés Guardado, que afinó su reconversión en centrocampista creativo en el PSV y se convirtió en ídolo de Eindhoven, Lozano escogió el trampolín holandés para lanzarse a la primera escena europea. Ahora sólo falta saber qué equipo de Champions League se llevará al mexicano más prometedor en una década.