Hace unos días tuvo recorrido en las redes sociales de España una entrevista con el delantero del Getafe Jorge Molina. El titular era claro: “Hay que reivindicara al futbolista con estudios”. Molina tiene ya 36 años y se ha trabajado una buena carrera en el límite de la Primera división. Y además, tuvo tiempo de sacar adelante dos graduaciones universitarias, en Magisterio y Educación Física, además de las titulaciones necesarias para ser entrenador de fútbol. Pues el centrocampista argentino Andrés D’Alessandro parece haber recogido el guante, aunque en una escala más básica. El capitán del Internacional de Porto Alegre ha regresado a River Plate para acabar los estudios secundarios.

“Estoy muy feliz por haber cerrado una cuenta pendiente que tenía. A veces no nos damos cuenta y dejamos un poco de lado cosas que también son importantes. Me siento realizado en otra parte de mi vida, fuera del fútbol“, explicó D’Alessandro a los medios oficiales de River, el club de sus amores, del que salió con 22 años para una carrera con muchas paradas, muchas polémicas, un sitio en el mundo en Porto Alegre y siempre las puertas abiertas para los Millonarios. A River Plate regresó hace un par de temporadas para levantar la Recopa sudamericana y volvió ahora aprovechando un parón en la competición gaúcha para, en la institución educativa del club bonaerense, aprobar dos de las asignaturas pendientes para terminar el instituto.

Fueron, irónicamente, Geografía e Inglés, dos asignaturas que en teoría deberían ser asequibles para un chico que ha jugado en Inglaterra, Alemania, España, Brasil y disputado más de 30 partidos internacionales por todo el mundo con la selección absoluta de Argentina, además de conquistar el mayor éxito del fútbol del país desde Maradona: el famoso Mundial juvenil que hizo creer a la albiceleste que venía una era dorada. La historia de Andrés D’Alessandro es la de tantos futbolistas sudamericanos que entran en el profesionalismo aún en plena adolescencia y tienen que dejar de lado casi todo. El Cabezón triunfó joven, hizo las maletas para Europa, se convirtió en símbolo de un campeón de la Libertadores brasileño y llenó su cuenta bancaria dejándose cinco asignaturas para cumplir el currículum obligatorio. 

Hay quien critica a D’Alessandro por recurrir a una institución privada (pagando para lograrlo, además de River Plate) para hacer lo justo (sigue teniendo otras tres asignaturas sin aprobar) de cara a cumplir el requisito de tener la educación secundaria obligatoria terminada para empezar el proceso de obtener el título de entrenador en Argentina. Sea como fuere, hacer propósito de enmienda a los casi 37 años no deja de ser un mensaje positivo para los jóvenes futbolistas que estén en la misma situación que Andrés D’Alessandro.

No Hay Más Artículos