Lautaro Martínez lo tiene todo para ser una estrella. Una de esas que puede permitirse esperar a elegir destino cuando todo parecía apuntar al Atlético de Madrid, porque su cotización con la Libertadores parece que se disparará un poco más. El joven talento de la inagotable cantera de Racing de Avellaneda tiene, además, un buen ejemplo en casa de lo que no debe hacer para garantizar una próspera y sana trayectoria en el fútbol profesional: Ricardo Centurión. Como Lautaro, Centurión es producto de La Academia, pero acumula más problemas extradeportivos que la promesa de su talento. Y, a sus 25 años, hace temer al fútbol argentino de que su carrera pueda ahogarse fuera del campo.

El último episodio de Centurión recoge los elementos de todo deportista fuera de la noción de su realidad. El extremo de Racing fue parado por la policía después de saltarse dos semáforos en rojo. Luego, se negó a someterse al test de alcoholemia. La grabación de los propios agentes de policía muestra un tenso diálogo del futbolista con el agente al mando, porque Centurión se toma a mal la pregunta del policía de si tenía una urgencia médica que pudiera justificar el saltarse dos luces rojas en una zona escolar. El ex de Boca acaba ofreciéndole al policía “arreglarle el mes”, un soborno para librarse de la multa que ahora le sale mucho más caro a Centurión.

Lo que podría pasar como un simple caso de un futbolista creyéndose por encima de la vida de las personas normales (al fin y al cabo, meses antes el propio seleccionador Sampaoli mostró a Argentina la misma cara) acabó siendo algo mucho peor, porque tras la noticia Racing echó más leña al fuego. “Centurión tiene un problema con el alcohol y hay que ayudarlo. Va todas las semanas a un gabinete psicológico y vamos a sumar otro profesional. Hablé con él y me dijo que está arrepentido. Tiene que dejar ayudarse, hay que tratar su adicción”, aseguró el presidente de La Academia, Víctor Blanco a una radio local. Eso sí, después de afirmar que Centurión tenía un problema con la bebida y del vídeo que toda Argentina vio dejando pocas dudas del comportamiento del jugador, sorprendió diciendo: “Más allá de que no estuvo bien lo que hizo Centurión, hubo animosidad contra él. No fue tan grave. Se distribuyeron los vídeos y los medios exageraron”.

Nada está cerca de ser poco exagerado en lo que se refiere a Centurión, excepto su cantidad de goles. Debutante como adolescente en Racing en la primera división argentina, salió al Genoa italiano, donde no hizo demasiado. Volvió a casa, jugó otro año y se fue al São Paulo por unos 6 millones de euros. Fue cedido a Boa Juniors cuando el intento de asalto a la Libertadores con el club paulista fracasó. En Boca vivió una de sus mejores épocas, heredando el 10 de Tévez. Las lesiones le traicionaron en su gran ocasión. El entramado empresarial que lleva su carrera lo devolvió a Génova para jugar apenas 5 partidos y quedarse otra vez a cero. En Racing tiene la oportunidad de nuevo de brillar en Argentina y en la Libertadores. 

Pero por ahora pesan más en la carrera de Centurión sus problemas extradeportivos, Fotos con armas de fuego, mujeres de noche antes y después de partidos, una acusación de violencia machista, peleas nocturnas, accidentes de tráfico causados por el alcohol… La lista es larga y con 25 años tiene tiempo de ampliarla. El dossier policial es mucho mayor que el de Transfermarkt para Centurión. Es mejor que Lautaro mire para otro lado.