Todo iba bien para Boca Juniors hasta que ocurrió un pequeño incidente sin importancia: perder de manera clara ante River Plate un título que era considerado menor pero que dejó de serlo precisamente por perderlo ante quien se perdió. Y ya no parece importar que el equipo de La Bombonera sea líder destacado de la Superliga argentina, competición donde el eterno rival está a la mitad de puntos. Porque ahora el entrenador Guillermo Barros Schelotto está bajo sospecha, porque se echa de menos a los lesionados Gago y Benedetto y, sobre todo, porque se critica con dureza a Carlos Tévez, el hijo pródigo del eterno retorno. El Apache está lesionado tras la derrota ante River y el agónico empate en cancha de Atlético Tucumán, y la tormenta se ha desatado en Boca.

Primero, porque el técnico Schelotto sospecha, según la prensa local, que Tévez no estaba lesionado tras ser sustituido en el tramo final del último partido de liga, y que sí volvió lastimado tras pasarse un día de relax en un campo de golf de la provincia de Córdoba. El viaje de ocio del Apache, perfectamente documentado con imágenes, hizo enarcar las cejas del sector más crítico del fácilmente inflamable seguidor de Boca. Por si hiciera falta poco más, el presidente del club, Daniel Angelici, puso a Tévez a los pies de los caballos. “Cuando llegó tuvo partidos buenos y otros no tan buenos, tanto él como otros jugadores. Me parece que es un gran jugador que en un equipo como Boca, y más en una derrota, queda expuesto cuando juega mal. Ya no alcanza con el nombre”, espetó el dirigente.

La baja de Tévez llega en un momento de la temporada clave para Boca, porque el colombiano Edwin Cardona también está lesionado (además de cabreado con el 10 porque le criticó en público) y el ataque del equipo se resiente justo antes de medirse a Talleres, el equipo que le sigue a una distancia prudencial en la clasificación. Pero sobre todo adelanta el incendio típico con el ídolo de la hinchada local, que ya recibe resultados contundentes en encuestas de periódicos sobre si debe o no ir a la suplencia. “Cuando juega bien, se le va a marcar y elogiar. Y cuando juegue mal, las críticas le van a llegar. Es algo a lo que está expuesto por volver a Boca“, abuno Angelici.

Tévez rompió algunos corazones cuando, tras dejar la Juventus en su primer regreso a Boca, se fue a China por el dinero, y el segundo retorno después de su previsible paseo intrascendente por el fútbol asiático no ha tenido el mismo efecto. Carlitos ha disputado 8 partidos desde su regreso a Argentina, con 3 goles y 2 asistencias en su haber, aunque su nivel en el campo parece estar más lejos de esos números. Y sobre todo, no alcanzan para evitar la insatisfacción de un sector de la hinchada de Boca Juniors