El Cruz Azul tiene mucha presión a su alrededor (que se lo digan a Paco Jémez) para recuperar el cetro del fútbol mexicano 20 años después de la última vez. Para intentar volver a la cumbre, ficharon en enero al delantero azteca Carlos Gullit Peña, apodado así por las rastas que recuerdan al mítico holandés. La cara contratación (se dice que cobra 110 dólares al mes) en forma de cesión hasta diciembre fue petición expresa del entrenador portugués Pedro Caixinha, que llevó a Peña al Rangers escocés y lo pidió de vuelta para su proyecto en Cruz Azul. Con el Clausura 2018 ya lejos del alcance, la situación no puede ser peor para Gullit Peña, que después de un entrenamiento se fue al supermercado y compró un pack de seis cervezas.

Las seis cervezas (light, según la detallada información de la prensa mexicana) son muchas más que los goles que Gullit Peña lleva para Cruz  Azul. Concretamente, seis más, El delantero que se hizo un nombre en el León no ha visto puerta y ha tenido una participación limitada en el Cruz Azul, y la afición hace tiempo ya que le tiene tomada la matrícula. Lo peor para Gullit Peña es que ahora se la tiene tomada Caixinha, harto de que le señalen a él también como valedor del delantero. Y lo de las cervezas pudo haber sido la gota que rebasó el vaso (valga el ejemplo).

“Cuando me llegan estas cosas tengo una intervención muy dura. Van desde lo que son multas, que ya están previstas en el reglamento. O decisiones de si va a jugar o no, hasta que una decisión extrema, con este tipo de comportamiento tan recurrente pues te doy las gracias y te regresas o terminamos el contrato o en este caso, pues tienes un año de préstamo, pero puedes quedarte en seis meses”. espetó el entrenador portugués sobre Gullit Peña, enseñándole la puerta de vuelta antes de tiempo a la fría Escocia. Caixinha habló del triángulo que sustenta la carrera de un futbolista: entrenamiento (“es sagrado”), la alimentación y el descanso. Y luego dijo lo anterior. Blanco y en botella. O en este caso rubia y con burbujas.

La amargura de Caixinha con Gullit Peña es casi el dolor de un padre con un hijo que le decepciona. “Me debe más que lo que yo le debo a él. En esta relación entre entrenador y jugador debe haber complicidad y por situaciones no se dan, pero eso implica recibir y me debe más de lo que he recibido”, se quejó el portugués del delantero que apenas estuvo 6 meses en Escocia y también le dio un rendimiento más bien pobre. “Sabe que la vida muchas veces no te da una oportunidad, mucho menos dos”, redundó Caixinha, una llamada de socorro en sus ruedas de prensa para un Gullit Peña que puede pasar de la órbita de la selección mexicana al ostracismo en su propio país.

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