Ramón Wanchope Ábila acostumbra a desesperar a la hinchada de Boca Juniors, porque es el típico delantero que necesita cinco claras ocasiones de gol para convertir una. Oucrrió hace poco en la Copa Libertadores ante Palmeiras, y el fallo del tanque deja a los Xeneize en situación delicada en la gran competición americana. Pero si tiene al lado a Cristian Pavón, la vida de Ábila es algo más sencilla. Y ocurrió ante Unión Santa Fe, cuando dos pases geniales del mediapunta los convirtió ese remedo de Martín Palermo sin carisma en dos goles fundamentales para Boca. Ahora, a los bonaerenses les falta un punto para conquistar la Superliga argentina.

Y es que Cristian Pavón está rellenando los huecos que deja Carlos Tévez en Boca. Porque el Apache, repatriado después de su multimillonario paseo por el fútbol chino, no ha estado al nivel que se le esperaba. No marca en la Superliga desde finales de febrero y apenas ha participado en las últimas semanas de competición. Ante Unión Santa Fe, con todo por decidir, fue sustituido a los 60 minutos porque el técnico, Guillermo Barros Schelotto, decidió que otro compañero podría hacerlo mejor. “Lo saqué porque venía de jugar 90 minutos contra Junior [de Barranquilla, en la Libertadores]. Sabíamos que el segundo tiempo le iba a costar, más allá de que es un jugador de jerarquía que el rival respeta mucho”, dijo el Gemelo ante las preguntas de la prensa.

Aunque en realidad el rol secundario de Tévez ya no sorprende a nadie. A Boca Juniors eso puede preocuparle desde un punto de vista financiero y, a medio plazo, de incomodidad en el diseño y jerarquía de la plantilla xeneize. Porque a falta de la chispa y talento del Apache, bien le vale la de Cristian Pavón, autor de 7 goles y 13 asistencias entre Superliga argentina y Copa Libertadores. “El Gordo (Pavón) es un fuera de serie, venía haciendo un partidazo, había que generar por todos lados y logramos el triunfo”, dijo Wanchope Ábila, el gran beneficiado del buen momento de Pavón. Ahora, Boca Juniors necesita apenas un empate ante Huracán este miércoles para cerrar el título. Todo mientras su gran rival, River Plate, necesita poco menos que un milagro para meterse en la próxima Libertadores.