A veces, los equipos de fútbol brasileños mueren de éxito. Le está pasando a Corinthians después de su triunfo en el Brasileirão en el 2017, y desde entonces no sólo no ha retomado ese nivel sino que ha perdido a varios jugadores y a su entrenador por una crisis económica cíclica. A su gran rival en São Paulo, el Palmeiras, lleva dos años ocurriéndole lo mismo. El conjunto verde conquistó Brasil en el 2016 y luego gastó mucho dinero en conformar un plantel para asaltar la Copa Libertadores. Desde entonces, tres entrenadores consumidos y ahora el regreso de Luiz Felipe Scolari para intentar enderezar el rumbo. Al menos hasta el 2020.

El exseleccionador brasileño regresa a su país después de unos años de reflexión en China. Tenía buenos motivos para ello: su etapa en la canarinha acabó de manera pirotécnica (en el sentido de un edificio que salta por los aires por el efecto de la dinamita, no en el sentido de fuegos artificiales) con el 7-1 grabado a fuego en la memoria colectiva del país, a manos de Alemania en el Mundial del 2014 organizado por Brasil. Después de eso, Scolari se enroló en el Grêmio de Porto Alegre, uno de los clubes más fiables del Brasileirão pero que bajo el comando de Felipão se iba al garete. Necesitaba un tiempo para reflexionar, eso sí, cobrando un buen dinero sucediendo a Marcelo Lippi en el Guangzhou Evergrande.

Scolari llega al Palmeiras para su tercera etapa. Es el segundo técnico con más partidos dirigidos en la historia del Verdão, para el que conquistó la única Copa Libertadores de su trayectoria, en 1999. Llega para sustituir a Roger Machado en un despido cuanto menos extraño, porque el Palmeiras está renqueante en el Campeonato Brasileño y perdió el Paulista otra vez. Pero el fútbol brasileño (como el país, en realidad) se paró durante un mes por el Mundial, y nadie movió la silla de Machado. Cayó el Palmeiras ante el Fluminense y ahí estalló todo. Scolari firma hasta el 2020, un período larguísimo para un entrenador en el muy volátil fútbol brasileño. Tanto es así que el último entrenador en ser campeón con el Palmeiras, Cuca, dejó el banquillo en el 2016, regresó de manera extraña en el 2017 y volvió a salir. 

El último paso de Scolari por el Palmeiras acabó de forma fea. El equipo no iba, y Felipão decidió poner tierra de por medio. El Verdão acabó descendiendo a la Serie B, la segunda vez en su historia. Ahora la situación no parece tan dramática, pero la presión en el Palmeiras, considerado el equipo más caro del Brasileirão, es grande. Y Felipão un tipo con un carácter difícil.

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