En uno de esas ciclotimias tan acusadas del fútbol brasileño, el Corinthians vive una de esas épocas un poco tumultuosas. Pocos esperaban que el equipo paulista conquistase el Brasileirão la temporada pasada, pero desde entonces la cosa se ha complicado un poco por esos problemas económicos que persiguen al Timão. Sobre todo desde haber conseguido el Arena Corinthians con motivo del Mundial 2014, con una deuda galopante que ni las ventas de jugadores, ni la publicidad omnipresente, ni los ingresos gigantescos derivados los productos de márketing por todo el país. No hay manera de encaminarlo, y la plantilla sufre descapitalización cada pocos meses. En ese contexto, el paraguayo Ángel Romero se ha convertido en el baluarte del Corinthians, pocas veces más claro como lo visto el domingo ante el Vasco de Gama.

Romero convirtió un hat trick para imponerse al equipo carioca en Brasília (uno de esos extraños partidos en el que ambos conjuntos juegan a cientos de kilómetros de sus respectivas aficiones, porque son capaces de arrastrar miles jueguen donde jueguen) e impulsar la remontada del Timão, un equipo que está sufriendo en el torneo de liga. El Corinthians es séptimo, fuera de los puestos que dan pase a la próxima Libertadores, casi en el ecuador del torneo, y ha perdido en el mercado de fichajes varias piezas importantes. El central Balbuena salió hace unas semanas, también el lateral zurdo Sidcley (a su vez, sustituto de Guilherme Arana, vendido al Sevilla) y el centrocampista Maycon. El último en salir fue Rodriguinho, uno de sus mediapuntas más resolutivos, camino del fútbol egipcio. 

Fichajes como el delantero Jonathas no han rendido todavía. Y en ese contexto, Ángel Romero emerge como líder dentro y fuera del campo. El paraguayo es uno de los tipos con más carisma de cara a la grada del equipo paulista, luchador, peleador y con un olfato para el gol oportuno que más celebra la hinchada. Ante el Vasco, después de que el lateral goleador con el nombre imposible Yago Pikachu adelantase a los cariocas, Ángel Romero se puso la camiseta ya no de líder sobre el campo, también de goleador: anotó tres goles, en su nueva posición como delantero centro alejado de la banda, y llevó al delirio a los aficionados de Corinthians en la capital del país. 

Sus tres goles le permiten alcanzar los 37 desde que viste la camisa del Timão, superando en la lista de goleadores históricos a Ronaldo (que jugó muchos menos partidos en la fase final de su carrera). “Es importante para mí. Sabía que pasé a Ronaldo, por eso festejé el segundo gol de esa manerta. Siempre me motivó verle jugar. Estoy contento, pero lo importante es que el Corinthians está ganando”, dijo el paraguayo Romero después del partido y de pelearse con un empleado del Vasco de Gama por la pelota, el típico recuerdo de quien hace un hat trick, la primera vez que Romero lo logra en Brasil.

La felicidad, sin embargo, no es completa. Porque Romero es uno de los mejores goleadores de la temporada en el Brasileirão, el Corinthians está en crisis y quizás a sus 26 años el internacional guaraní quiera buscar nuevos horizontes. “La afición ya sabe lo que esperar de él. Tiene la raza que la grada agradece, y tiene mucho que mejorar. Pero ya hemos hablado de esto muchas veces. El mercado acaba el 31 de agosto. Desearía que fuera 1 de septiembre ya y no hubiese más salidas”, dijo el entrenador del Corinthians, Osmar Loss, el sustituto de urgencia de Fabio Carille, quien hizo al equipo campeón.

Estamos con un déficit que todo el mundo sabe. Veníamos gastando mucho en los últimos años, tuvimos que recortar eso. El fútbol brasileño no puede gastar 4-5 millones de euros por mes en sueldos”, dijo hace poco el presidente del club, Andrés Sánchez, a su vez cuestionado por irregularidades en el proceso electoral que le devolvió la gerencia del Corinthians. Todos los estamentos del club paulista sufren, y en medio de eso pocas certezas como el portero gigante Cassio, el técnico Jadson y, sobre todo, el fogoso y ahora goleador Ángel Romero.

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