En los días finales de la pretemporada del 2016, antes de arrancar una nueva temporada de la NFL con los San Francisco 49ers, Colin Kaepernick tomó una postura (literal y metefóricamente): decidió sentarse durante la interpretación del himno estadounidense que precede a todo evento deportivo en el país. En otro partido, fue más lejos aún y se arrodilló en lugar de sentarse. Ahí comenzó una nueva vida para Kaepernick, víctima de un vacío en la Liga después de su toma de partido en la polémica por la violencia policial contra los negros en Estados Unidos.

Saltamos un año, y apuramos la pretemporada del 2017, con los equipos ultimando sus plantillas. Kaepernick, agente libre después de romper su contrato con los 49ers, espera encontrar un hueco. En vano. Jugadores con menos pedigrí, calidad, experiencia en su misma posición están lográndolo. Kaepernick no. Las sospechas son claras: el jugador que lideró el movimiento Black Lives Matter entre los deportistas de EE.UU. está siendo apartado de la NFL por su ideología.

Véase el dueño de los Ravens de Baltimore, un equipo que necesita un quaterback como Kaepernick, un suplente con salario asequible y con mucha experiencia. Steve Bisciotti reconoció el interés por el jugador, al mismo tiempo que recibió criticas y protestas de aficionados discrepantes con la ideología de Kaepernick. ¿La respuesta del dueño de los Ravens? «Estamos pensándolo. Recen por nosotros».

La NFL ha sido duramente criticado en los últimos tiempos por su tibieza a la hora de tratar diversos episodios de violencia machista de sus jugadores, muchos de ellos con otros cargos policiales por agresión y diversos delitos. Sin embargo, Kaepernick, con un expediente policial impoluto, parece pagar por su forma de pensar. A pesar de firmar un contrato de 126 millones por 6 años en el 2014, el quaterback no se metió en su burbuja de millonario, y tras la oleada de tiroteos contra jóvenes negros tomó partido: «Trump siempre dice que hagamos que América sea graande de nuevo. América nunca ha sido grande para los negros. Y eso es algo que necesita ser discutido». Kaepernick inició su protesta bajo el mandato de Obama, y se negó a hacer campaña contra Trump: «Gane quien gane, es otra cara para el sistema de opresión, para mí no es importante quien gobierna, porque el sistema sigue intacto».

Kaepernick pasó el último 4 de julio (fiesta nacional en EE.UU.) buscando sus raíces en Ghana. Ahora, sigue buscando equipo.

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