El Dream Team es el símbolo de los Juegos Olímpicos de Barcelona, cuyo 25 aniversario se recuerda durante todo el mes de agosto. El equipo definitivo, el grupo perfecto, un póster de propaganda de la NBA impagable y a la vez un espectáculo deportivo difícilmente igualable. Desde luego, no dentro de la cancha, donde arrasó en Barcelona ganando sus partidos por una media de 40 puntos. Y todo nació en una derrota sin la que, quizás, el camino no hubiera sido tan fácil.

Esa derrota bien pudo ser la que sufrió Estados Unidos a manos de la Unión soviética en los Juegos de Seúl de 1988, cuando el bloque del Este le privó del oro. Pero la derrota que espoléo al Dream Team se produjo de puertas hacia dentro, en la primera prueba organizada del súper equipo ensamblado a las órdenes de Chuck Daily. Perded 5 minutos en ver este extracto del documental NBA TV’s The Dream Team.

La federación estadounidense preparó un partido de entrenamiento entre el Dram Team y una selección de los mejores jugadores universitarios y de High School del país (no llamados Christian Laettner). Imberbes como Chris Webber, Bobby Hurley, Penny Hardaway, Grant Hill o Jamal Mashburn se midieron a sus ídolos. Y les ganaron. La historia oficial dice que la derrota de los mejores jugadores del mundo ante unos críos estuvo pergeñada por Chuck Daily. Entrenador de los Pistons de los días de los Bad Boys, Daily sabía de las tendencias pendencieras de algunos integrantes del Dream Team (no miramos a nadie, Charles Barkley) y de la necesidad de prender la chispa extremamente competitiva de otros (Michael Jordan, por ejemplo).

Existía la tentación de que los campos de golf, los restaurantes europeos y las timbas de póker en el hotel fueran un reto superior para el Dream Team que los equipos de Barcelona 92. Esa derrota (a la que rebajaron toda trascendencia ocultándosela a la prensa, excusándose en los escasos minutos jugados por Jordan) puso al equipo en guardia, hasta el punto de que la revancha contra los mismos críos fue una masacre.

El resto, es historia. El Dream Team tiene un cronista de lujo en el periodista estadounidense Jack McCallum y un libro imperdible. En él, se recoge el posiblemente mejor partido de esta constelación de estrellas: una pelea a cara de perro entre un equipo liderado por Jordan y otro liderado por Magic. De ése, no hay imágenes (por ahora). Sólo un relato maravilloso.

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