Mikel Landa acaba de protagonizar el fichaje en el mercado del ciclismo. El vasco, en el momento de alcanzar su madurez deportiva, cambia el Sky por el Movistar, en búsqueda de liderar un proyecto que le lleve a lo más alto en el Tour de Francia. Landa cree que es hora de derrocar a Chris Froome, y desde el equipo liderado por el británico iba a ser complicado. Ahora, sale de debajo del ala de Froome y del dinero del Sky para lanzarse al Movistar.

Landa se quedó a unos pocos segundos se ser tercero en el pasado Tour de Francia. Pero más que la miel en los labios de salir en la foto de los Campos Elíseos, a Landa le quedó un sabor de boca más amargo por la famosa escapada de la 13ª etapa del Tour, junto a Alberto Contador. Un movimiento que generó tanta polémica por la actuación del propio Landa, por la de Contador, por la del Sky… como ilusión en la afición española, necesitada de un nuevo ídolo ante el crepúsculo de Alberto y la lesión de Valverde.

Ese movimiento debió de acabar de convencer a Mikel Landa, que ya había sido tercero en un Giro de Italia y venía incubando en sus piernas la posibilidad de asaltar mayores retos que ser un gregario de lujo de Froome en su ejército del Sky. «Nunca más volveré a ser el número dos», se dijo a sí mismo y al resto del mundo. Quizás, Landa supiera, como integrante del Sky, las penurias por las que atravesó Froome camino de otra victoria en el Tour, como confesó el propio ciclista británico, pero que nadie supo ver ni explotar.

Ahora, su llegada a Movistar por dos temporadas le da la opción de un nuevo reto, un equipo español con el mejor ciclista español en perspectiva, pero tampoco será fácil: ahora Movistar tiene que decidir qué hacer con Mikel Landa y con Nairo Quintana.

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