Cuando todavía sigue latente la polémica en torno a la invitación de Maria Sharapova al US Open, otra ex número 1 de la WTA se ha colocado en primera plana. Esta vez, sobre su ausencia. Pero lo de Victoria Azarenka esconde una explicación mucho más noble. Algo que está por encima del tenis y del deporte, tal como la bielorrusa ha explicado en su cuenta oficial de Twitter: su maternidad.

Tal como detalla en esta nota, Azarenka fue madre el pasado mes de diciembre. Sin embargo, la tenista de 28 años y el padre de su hijo se separaron después de Wimbledon, con la consiguiente batalla legal sobre la custodia del pequeño. “La única manera que tengo de jugar el US Open es dejando a Leo en California, lo cual no estoy dispuesta a hacer”. Contundentes aclaraciones de una mujer sobre las prioridades en la vida.

Precisamente, en la hierba londinense había dejado pinceladas suficientes como para creer que volvería a la zona alta de la clasificación WTA muy pronto.

El portal TMZ ha arrojado más luz sobre el asunto, explicando que la bielorrusa no podría llevarse al pequeño de California hasta el final del proceso judicial. Un litigio que durará, como mínimo, hasta octubre. El juez que instruye el caso también rechazó una oferta de la tenista para su ex pareja, Billy McKeague: comprarle un billete de avión a Nueva York y pagarle dos semanas de hotel, mientras se disputase el torneo.

Azarenka es la segunda jugadora que debe lidiar con la agenda de la mujer trabajadora, tal como hizo Serena Williams hace meses. La estadounidense reveló que descubriera su embarazo dos días antes del Open de Australia, campeonato del que salió vencedora. Una situación que se llevó por delante la reputación de Ilie Nastase, pero ante la que Williams prefirió actuar con la lógica naturalidad: “Mi hijo estará en las gradas animándome”. Un deseo, a buen seguro, compartido por Azarenka.

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