Fernando Álvarez es un nadador aficionado del Club Natación Cádiz. No tenía cómo aparecer en la lista innumerable de mensajes de deportistas de élite tras los atentados en Cataluña, y que inundaron las redes sociales. Pero su gesto durante una competición en Budapest tiene más resonancia que cualquier otro tuit o publicación en Facebook.

El veterano deportista decidió guardar un minuto de silencio antes de su participación en los 200 metros braza. Sólo que la FINA, la federación internacional de natación, no dio el visto bueno para oficializar la muestra de luto. Fernando Álvarez decidió que las restricciones del protocolo no procedían en este caso: tras la señal de salida, mientras sus rivales se lanzaban al agua, el nadador español decidió quedarse de pie en su lugar de salida. Respetó un minuto en memoria de las víctimas, y luego se zambulló para completar su prueba.

El propio Fernando Álvarez explicó a la web El Español su postura. “Ya había competido en los 100 metros, y el viernes le mandé un correo a la presidenta de la competición. A las 7, antes de la competición, fui a hablar con la dirección y no me supieron decir nada. Reenviaron mi correo, pero no me resolvieron nada.  Luego me dijeron que no era posible porque no se podía perder ni un minuto. Me he quedado quieto, como cuando te decían ‘firmes’ en la mili. Y así me he quedado yo. Salí un minuto después. Pero me da igual, lo estaba sintiendo más que si gano todos los oros del mundo”, declaró el nadador del club gaditano. Su gesto ha dado la vuelta al mundo y deja en evidencia la rigidez de las organizaciones deportivas en temas que afectan directamente al sentimiento de sus protagonistas.

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