Ser número uno del tenis mundial es muy difícil. Que se lo digan a Novak Djokovic. Después de tres años de calvario físico y primeras flojeras mentales, Rafa Nadal ha reconquistado la cima de la ATP. El balear se presentará en el US Open con su renovado estatus y con la posibilidad de que, a poco que le vaya bien, consolidar su lliderazgo. Mientras, Garbiñe Muguruza tiene una buena oportunidad de llegar a la misma cota en el circuito femenino, aupada por su renovada confianza y paz en la pista. Es un sueño para el tenis español, ver a dos generaciones distintas de tenistas lucir el número en Nueva York.

En una temporada de altibajos para los grandes mitos o directamente de bajona para Djokovic, Nadal recupera el número uno del tenis mundial 9 años después de su primera vez. Pocos apostaban por el balear, pero su arrasadora victoria en Roland Garros, su brillante temporada en tierra y la irregularidad de sus rivales le han valido recuperar el trono. Como Roger Federer en su alucinante vuelta a la élite, las últimas semanas han cobrado el peaje de los esfuerzos de la primavera, y los resultados de Nadal en Montreal y Cincinnati no han sido los esperados. En la ciudad canadiense sufrió incluso “la peor derrota del año”, ante uno de esos hambrientos adolescentes que quieren borrar los vestigios de la década pasada.

Las veloces pistas de Nueva York y el trajín que supone el US Open (el Grand Slam más ruidoso, incómodo y estresante pata los tenistas) son un nuevo reto para el número uno Nadal, que el año pasado se quedó en cuarta ronda, un resultado que tiene a su alcance mejorar y así ampliar su ventaja en lo más alto de la ATP. Al fondo, el torneo de Maestros para rubricar un año que muchos creían que ya no podría volver a tener.

Mientras, Garbiñe Muguruza tiene en Nueva York una oportunidad de dar un aldabonazo tan rotundo como sus dos títulos de Grand Slam. En un circuito femenino abierto por la ausencia de Serena Williams, la española saborea la posibilidad de iniciar una pequeña revolución. Es la líder en la WTA Race y asciende al tercer lugar del ránking, tras su paliza a Simona Halep en la final de Cincinnati. “El número uno de la WTA Race no me importa, sólo quiero ganar torneos”, dijo tras su triunfo sobre la rumana, que de ganar hubiera sido número una del mundo en el siempre cambiante ránking femenino.

Muguruza será número uno del mundo sólo con llegar a semifinales, mientras ni Karolina Pliskova (finalista en el 2016) ni Elena Svitolina sean campeonas, o bien Simona Halep no supere los cuartos de final. Son carambolas que pueden producirse. Ganadora ya de Wimbledon y Roland Garros, cerca el palmarés de Arantxa Sánchez Vicario como la mejor jugadora española de siempre. Nunca antes el tenis español había tenido al mismo tiempo números uno en los dos circuitos. La mejoría de Muguruza tras su miedo al éxito y la perseverancia de Nadal contra el paso del tiempo pueden hacerlo posible.

No Hay Más Artículos