Winston-Salem, Carolina del Norte. Es media tarde, y quedan pocas horas para que dé comienzo el último torneo ATP previo al US Open. Un 250 que sirve como calentamiento para el Grand Slam neoyorquino. Y mientras el público se va acomodando para disfrutar con la primera jornada, en las redes sociales empieza a circular con fuerza un oscuro rumor sobre uno de los inminentes duelos…

Efectivamente, algo maloliente se estaba cociendo en el choque entre Aleksandr Dolgopolov y Thiago Monteiro. El ucraniano venía de ofrecer un notable rendimiento en Cincinnati, y sobre el papel es bastante superior al brasileño. Pero su cuota pasó de 1.20 hasta alcanzar 2.62 en un abrir y cerrar de ojos.

Las peores sospechas se iban confirmando a medida que avanzaba el primer set. Monteiro lograba un único break, al final decisivo, para llevárselo por 6-3. Lo curioso es el cómo lo consiguió:

El brasileño se esforzaba en disimular cada vez que el pupilo de Félix Mantilla enviaba la pelota fuera o a la red, apretando el puño con efusividad, pero ya nadie se creía el paripé. Otro 6-3 y una victoria difícil de calificar.

Era absolutamente inevitable que los organismos del tenis mundial reaccionasen rápido y la investigación ya se encuentra en marcha. Por supuesto, podría quedarse en nada, pero la inmensa cantidad de dinero volcada a favor de Monteiro a última hora es, cuanto menos, misteriosa.

No es la primera ocasión en este verano que el fantasma de las apuestas salpica al tenis. A finales de julio, el español Roberto Bautista denunciaba haber recibido amenazas de muerte tras caer en la semifinal de Gstaad frente a Fabio Fognini.

Imposible no coincidir con Roberto Bautista en relación a esta lacra.

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