Por fin acabó el dislate de la pelea entre Floyd Mayweather y Conor McGregor. Fueron muchos meses de vídeos absurdas, discusiones fingidas en la peor tradición del wrestling, rumores interesados desde ambos bandos de que los sparrings decían no sé qué cosa,…En fin, una afrenta a a tradición del boxeo y escaso beneficio para la pujante UFC en una lucha que no tenía sentido alguno. Mayweather venció por KO técnico en el décimo asalto a un McGregor digno para lo que se esperaba, pero que acusó una cosa que parecía evidente para cualquiera que hubiese concebido la posibilidad de una pelea así: el irlandés no pudo usar la mitad de su cuerpo en la pelea. Y perdió, claro.

Al menos los 15.000 espectadortes que lo vieron in situ (no estaba lleno) en Las Vegas, en los casinos de la ciudad del pecado (llenos de irlandeses ruidosos) y los millones que lo presenciaron por PPV (se habla de una recaudación total de 600 millones de dólares, más que el chicle estirado de los últimos duelos Mayweather-Pacquiao) tuvieron 10 asaltos, más de lo que los puristas del boxeo (si es que quedaba alguno vivo del susto) habían previsto.

Aunque McGregor arrancó fuerte queriendo imponer su mayor peso, Mayweather hizo lo que mejor sabe, y la táctica que le llevó a sus 50 victorias (contando ésta, algo que quizás no debería hacer): esperar, moverse mejor que nadie y contragolpear. Pasado el ecuador del combate, McGregor ya no podía más y Mayweather jugueteó con el luchador de MMA y también con el tiempo que compraron los interesados en el combate.

No hubo color, porque McGregor, acostumbrado a luchas de 5 asaltos como mucho, no pudo seguir el ritmo ni usar sus piernas para nada más que moverse de un lado a otro. Lo pagó caro. Bueno, quizás no tanto. Se estima que Mayweather se llevó 200 millones de dólares de la bolsa, y McGregor, aunque haya perdido, no debe quedarse con menos de la mitad (tenía garantizados unos 75 millones). Tras la pelea, el irlandés se quejó de que detuvieran el combate en el décimo asalto: “¿Dónde están los otros dos? Dejadme recuperarme y seguir con la pelea”. Cuando recupere el fuelle y vea que su cuerpo ha sufrido heridas menos serias que en un duelo de UFC, mire la bolsa llena de billetes y su aumentada fama mundial, se dará cuenta de la naturaleza de lo que ocurrió en Las Vegas: no sólo Mayweather ganó.

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