Seguramente, a Tennys Sandgren le suene a broma pesada eso de que algunos estamos predestinados a hacer tal y cual cosa. Cuando su bisabuelo llegó a Estados Unidos con el nombre que después sus padres usarían para bautizarle, lo último en lo que pensó es en coger una raqueta para jugar el deporte que se escribe casi igual y se pronuncia de la misma manera que su nombre. Pero el destino es así de caprichoso: Tennys Sandgren es, por supuesto, jugador de tenis. No uno de primer nivel, pero eso es otra historia.

Sandgren está viviendo su año más glorioso. Primero, recibió una wild card para participar por primera vez en Roland Garros. Después, repitió invitación para estrenarse en la gran escena del US Open en Nueva York. En ambas ocasiones, perdió en primera ronda. El resultado no es del todo importante para un profesional de 26 años y que vive en las zonas profundas del ránking ATP.

Tennys lucha mes a mes para colarse entre los 100 mejores tenistas del mundo, y nunca ha ido más allá. En toda su carrera, Sandgren ha ganado 400.000 dólares, que parece mucho para una persona normal pero para un tenista no es demasiado toda vez que se descuenten los viajes, los entrenadores, etc. La vida fuera de los top ten no es precisamente lujosa. Aunque sus padres y su hermano juegan al tenis, el deporte no era una tradición en su familia a pesar de la marca indeleble que dejó el primer Sandgren en poner pie en EE.UU.

“Tenía un poco de expectativas para no ser malo del todo. No puedes llamarte casi igual que un deporte y ser malo jugándolo”, explicó Tennys Sandgren en un extenso reportaje del New York Times. Se hace llamar Sang, para intentar evitar situaciones como la de su rival en Roland Garros, que preguntó contra quién iba a jugar y le respondieron que contra Tennys. Demasiada metafísica. El caso es que la aparición de Tennys Sandgren en dos torneos de Grand Slam le convirtió en noticia, aunque fuera por su nombre. “No eres el primero y me sorprendería mucho que fueras el último”, le dijo a un periodista que le pregunto por su nombre tras jugar en París. Lo lleva en la partida de nacimiento.

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