Garbiñe Muguruza tiene un sueño: levantar el trofeo de campeona del US Open, el último Grand Slam del año, en Nueva York, sentir el calor de la inmensa y ruidosa pista central, hacerse las fotos al día siguiente con la Estatua de la Libertad al fondo. Ese sueño tardará al menos un año más en hacerse realidad. La checa Petra Kvitova acabó con la participación de la hispano venezolana en octavos de final, 7-6 6-3 para la centroeuropea, que regresa así a las rondas finales de un gran torneo tras su baja forzada al resultar herida en su mano izquierda durante un asalto a su casa.

El US Open es un reto pendiente en la incipiente carrera de Muguruza. Campeona de Roland Garros y de Wimbledon (los dos torneos más diferentes entre sí de los grandes), nunca antes había superado la primera ronda del Grand Slam neoyorquino. A pesar de que en teoría el rápido cemento del US Open se ajusta como un guante a sus derechazos planos y potentes, Muguruza parece pagar en la Gran Manzana el aspecto mental del juego. Y ése es, precisamente,el talón de Aquiles de Garbiñe. El ruido en las pistas, los horarios nocturnos casi de madrugada, los largos desplazamientos por la ciudad para jugar, los atractivos fuera de la pista… Nueva York exige más poder de concentración a los tenistas que cualquier otro gran torneo.

“Han cambiado muchas cosas. Me considero más experta y sé gestionar mejor las situaciones. Por ejemplo, jugar después de un Grand Slam en torneos más pequeños con partidos incluso más complicados que un Grand Slam, sin pensar que por ganar Wimbledon voy a ganar fácil. Y sobre todo trabajar duro.. La presión es un privilegio“, dijo Muguruza tras imponerse en el torneo de Cincinnati. Eran las palabras de una tenista en el mejor año de su carrera, lanzada hacia el número uno (algo que aún puede conseguir en función de los resultados de Karolina Pliskova y Elina Svitolina).

Garbiñe Muguruza hizo una preparación brillante para el US Open, alcanzando las semifinales en el torneo de Stanford, los cuartos de final en Montreal y finalmente triunfando en Cincinnati. Pero la Gran Manzana se le sigue atragantando. “Estoy contenta con el torneo. No puedo decir que haya hecho algo mal, Kvitova fue mejor. Creo que mi verano fue muy bueno”, dijo la de Caracas tras la derrota. La psicología juega un papel tan importante como su tenis.