España ya está en cuartos de final del Eurobásket. Es una cita que no se pierde desde el 2001 porque con los productos de la generación del 80 era difícil un batacazo. La novedad en esta cita continental es que la selección de Sergio Scariolo está encontrando nuevos caminos hacia su defensa de la corona europea. No es que antes los rivales no supieran qué hacer ante todo cuando encaraban el reto de España: frenar al Gasol de turno, y si son los dos pues a los dos. Eso intentó Turquía. Ahí entró la habilidad de España para buscar nuevos caminos con los que canalizar su dominio en el Eurobásket, que difícilmente alguna selección podrá cuestionar.

Turquía, jugando en casa en este torneo de varias sedes, quiso y logró frenar el ritmo del partido, espesar el ataque de España, reducir el número de posesiones para igualar por abajo las potencialidades de sus respectivos talentos. Casi todo lo que se propuso el equipo otomano lo consiguió: perdió de 17 puntos. Tal es el potencial de España, la diferencia con sus rivales, que se plasma en un margen de 27 puntos en sus victorias por el momento en el Eurobásket.

Los nuevos caminos de la selección de Scariolo se llaman (principalemente) Ricky Rubio y Sergio Rodríguez. No vamos a insistir mucho en el primero, del que ya dijimos que estaba listo a asumir por fin el mando si se lo daban. El del Masnou está respondiendo a los que (como el que firma estas líneas) han visto la gran mayoría de sus partidos en la NBA esta temporada y visto su transformación. Sergio Rodríguez está respondiendo a la expectativa de ser el base más caro de Europa ahora que Teodosic ha emigrado.

Por encima de los nombres, España está respondiendo a los desafíos de la lógica. Con Pau Gasol envejeciendo aunque decisivo a nivel europeo y la no siempre fácil convivencia con su hermano Marc en pista, Las miradas estaban puestas en el juego exterior. Los palos en las ruedas eran abundantes: lesión inesperada de Llull, baja de Abrines por el miedo de los Thunder, Navarro mayor, Rudy Fernández en casa… Se suponía que faltaban puntos. Pero Ricky y Sergio se han reinventado en los roles de base y escolta. Y Juancho Hernángomez ha actuado como bisagra para mantener siempre dos grandes en pista con dos pequeños.

El resultado está siendo inalcanzable para los equipos que se han cruzado con España en este Eurobásket. La defensa del pequeño de los Hernángomez y de San Emeterio frustra a los anotadores rivales (en Turquía le tocó a Osman, NBA de nuevo cuño). Los dos bases marcan la diferencia con sus muy diferentes estilos, pero siendo más efectivos que nunca. Pau Gasol no necesitó ser extraterrestre en los dos últimos choques para ver a España avanzar. Quizás la velocidad de Schröder y los centímetros y músculo de Theis pongan a la selección española en algún aprieto cuando se mida este martes a la Alemania que apeó a Francia del Eurobásket. Tampoco parece muy probable.

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