Después de la temporada más desastrosa de su carrera, Fernando Alonso podría estar viendo la luz al final del túnel. Es la primera lectura que hacen expertos y aficionados tras confirmarse el acuerdo entre McLaren y Renault para que la empresa francesa proporcione los motores a la escudería británica desde el próximo año.

Ni McLaren ni Renault lo han anunciado pero sí lo han hecho voces demasiado fiables como para ser cuestionadas. Primero fue Autosport, cuyo propietario es Zak Brown, director ejecutivo de la escudería. Y después, nada menos que Bernie Ecclestone, ex mandamás de la Fórmula 1, quien incluso se ha permitido el lujo de asegurar la continuidad de Alonso en el nuevo equipo.

Otros medios, como el Daily Mail, van incluso más allá. Los ingleses han explicado que la renovación del piloto español con McLaren se hará efectiva este mismo fin de semana, coincidiendo con el Gran Premio de Singapur. Añaden, además, que así se cumplen los deseos del asturiano.

Inevitable recordar los dos títulos mundiales que Alonso ganó cuando disponía de la potencia de los motores franceses en 2005 y 2006. Cierto es que no pudo repetir aquellas gestas en su regreso a la escudería gala, en 2009 y 2010, pero sí existe alguna esperanza a la que agarrarse de cara al futuro, esa es Renault.

El acuerdo entre McLaren y Renault afecta a varias escuderías. En primer lugar, el mismo motor será suministrado a estas dos escuadras y a una tercera, Red Bull. A mayores, Toro Rosso pasará de vestir la potencia gala para montar la de Honda, el fabricante más cuestionado durante este curso. Dicha medida salpica a Carlos Sainz, que se encuentra muy cerca de firmar con Renault.

No será el último intercambio de cromos que se produzca en los próximos meses, pero el que no saldrá afectado es Fernando Alonso. Porque, sin cambiar de escudería, se avecina un regreso a casa para el asturiano. Su última esperanza.